Archivos para 3/07/08

- Por una educación para la democracia

 

Por una educación para la democracia

Una educación democrática requiere de una práctica diaria que involucre cinco pilares fundamentales en busca de un mismo objetivo: maestros, alumnos, padres de familia, autoridades y sociedad en general

                                            

Ignacio Hurtado Gómez
Cambio de Michoacán

Sábado 28 de Junio de 2008
El 16 de junio de 1946, el general francés Charles de Gaulle, en su discurso en Bayeaux (Normandía), recordaba: «(…) los griegos en los tiempos antiguos solían pregun-
tar al sabio Solón: ¿Cuál es la mejor constitución?, a lo que él solía contestar: Decidme primero para qué pueblo y para qué época».
En una plática sostenida hace tiempo, comentábamos y reconocíamos con un amigo que tal pareciera que los cambios democráticos en México no han logrado traspasar ciertos rasgos autoritarios en ciertos niveles de nuestra vida social y política. En una segunda conversación con otro amigo, él destacaba que dichos cambios iban de la mano de una revolución social, callada y lenta, en ocasiones imperceptible, pero incuestionable y fundamental para los nuevos tiempos que respiramos. En ambos casos, coincidíamos sobre la importancia de la educación como un factor fundamental para la consolidación de nuestras nuevas prácticas democráticas.
Ciertamente no podemos negar la trascendencia de los avances democráticos que hemos vivido particularmente en el ámbito político, y en los que varios reconocen el fin de la transición mexicana -afirmación a la cual me resisto-, sin embargo, también lo es que subsiste una cuestión de toral importancia y para lo cual deberíamos preguntarnos si como sociedad ¿estamos educados para la nueva democracia mexicana?
Hay que recordar que en la antigüedad, filósofos como Sócrates y Platón se mostraban hasta cierto punto en contra del régimen democrático construido en la polis ateniense. La razón fundamental radicaba en el hecho de que, para ellos, el pueblo no era lo suficientemente virtuoso y sabio como para dejar en sus manos la toma de decisiones fundamentales, por lo que un pueblo voluble, apasionado, manejable e irreflexivo era un peligro para la democracia, pues ciertamente la mayoría no siempre tiene la razón; igualmente sostenían que el patrón axiológico de los ciudadanos era obtenido a través de la educación y el conocimiento, y por ello propugnan por una educación a cargo del Estado con una fuerte carga moral.
En este contexto, sin lugar a dudas podemos sostener que la educación y la democracia más allá de dos conceptos, son dos formas de vida que necesariamente se implican una de la otra, pero que en nuestro entorno socio-político y cultural muy difícilmente han logrado caminar juntos, y es que tal pareciera que mientras la democracia pausadamente se va abriendo camino en los últimos tiempos, la educación continúa aletargada, ratificando con el paso del tiempo y con la preservación de sus paradigmas convencionales aquella tesis de que ésta por sí misma constituye también un medio de control social por excelencia, y así lo entendía Benito Juárez y José Martí: «Un pueblo sin educación es más fácilmente manejable».
Un esquema de educación tradicional, vertical y autoritario, en donde no son motivadas capacidades cívicas como la participación, la reflexión y la crítica como condiciones necesarias para el conocimiento y para propiciar una posible reorganización de la vida social partiendo de nuevas posiciones, era sin duda, el más favorable para regímenes igualmente autoritarios y verticales fundados en la homogeneidad ideológica como los que en ciertos momentos históricos llegamos a vivir; sin embargo, esos esquemas deben declinar ante los cambios democráticos, y no existe razón válida que nos obligue a mantener paradigmas educativos en los que la pasividad y las conductas acríticas e irreflexivas sean la constante.
Ciertamente, no nos atrevemos a sostener que estas prácticas sean una realidad en todos los ámbitos educativos formales e informales, pero tampoco se puede rechazar que aún existen enormes rezagos en la materia. Creer que los cambios de conciencia social hacia nuevos tiempos democráticos se obtienen a través de reformas educativas por decreto, es permanecer en el error.
Una educación democrática requiere de una práctica diaria que involucre cinco pilares fundamentales en busca de un mismo objetivo: maestros, alumnos, padres de familia, autoridades y sociedad en general; elementos dispares que aún no logran coincidir en un territorio común que nos permita hablar plenamente de una educación para la democracia.
Y es que, al discutir de educación, no podemos limitarnos solamente a aquella que se obtiene en los espacios escolarizados, sino también de la que trasciende las aulas y se gesta igualmente en la misma familia, en los grupos sociales y en los ámbitos laborales y profesionales. Una educación que por sí misma, sus contenidos y procedimientos venga a trastocar violentamente la tesis del control social, y en su caso, sostenga vehemente la idea de constituirse como una herramienta fundamental para la gestación del cambio social.
Se trata pues, de una democracia y una educación que nos susciten convicciones sociales; que nos motiven actitudes participativas, críticas y reflexivas; que nos despierten y cultiven la libertad de conciencia y el sentido de pertenencia frente a la vida social y política del entorno que nos es propio.
El escenario social en lo general no es difícil de describir, una sociedad educada principalmente a través de los medios de comunicación y lastimada hasta el cansancio con los escándalos políticos; una sociedad donde el acceso a la educación sigue siendo un derecho de buena voluntad para miles de ciudadanos; una sociedad donde las cuestiones educativas formales permanecen secuestradas por los intereses sindicales, entre tantos otros aspectos, sin duda conllevan a la desafección hacia lo político y lo social.
Bien lo dice el pensador alemán Herman Heller: «La constante de los problemas políticos es la naturaleza humana», preocupémonos pues por educar esa naturaleza y pensemos en una educación para la democracia, y así con el sabio Solón, estemos en condiciones de hablar de una educación acorde a las nuevas condiciones democráticas del pueblo mexicano y que sea el valuarte social para la formación de los ciudadanos de nuestro presente y para el futuro.
ihurtadomx@hotmail.com.

Cambio de Michoacán – Por una educación para la democracia

La historia moderna de la educación en México- Monografias.com

 


Investigación sobre la educación en México.

                                      

Indice
1. Bosquejo histórico de la educación pública en México.
2. Problemas a los que se enfrenta la educación.
3. Analfabetismo en México
4. Bibliografía.

1. Bosquejo histórico de la educación pública en México.

La historia moderna de la educación en México, está estrechamente relacionada con la llegada de las ideas liberales que se gestaron en Europa desde el siglo XVIII, y que en nuestro país encontraron un suelo fértil en el XIX.
Sabemos que el siglo XIX marcó para nuestra historia, la lucha entre dos posturas – política, social, económica e ideológicamente contrarias -: el conservadurismo y el liberalismo. Muchos procesos influyeron para transformar el México que dejaba atrás la época colonial y se incluía en el concierto de naciones con dirigencia liberal.
Van a ser los primeros gobiernos liberales, resultado del proceso independentista, los que crean las instancias encargadas de la educación pública en México. Las leyes liberales de 1883, van a sentar las bases de tal educación: libre, secular y de competencia del Estado.
El primer Ministerio que se encargó de la educación pública fue la Secretaría de Estado y del Despacho de Relaciones Exteriores e Interiores – 1821-1836 -; le siguió el Ministerio del Interior, que además del ramo de Instrucción Pública se encargaba de los Negocios Eclesiásticos y de Justicia.
Fue en 1841 que se creo el Ministerio de Instrucción Pública e Industria. Dadas las vicisitudes políticas de mediados del siglo XIX, el ramo educativo pasó al Despacho de Relaciones Interiores y Exteriores. En 1856 forma parte del Ministerio de Relaciones Interiores, Justicia, Negocios Eclesiásticos e Instrucción Pública.
El segundo Imperio 1864 -1867, crea sus propias instituciones, la educación estuvo entonces atendida por el Ministerio de Instrucción Pública y Cultos.
Al triunfo definitivo del proyecto liberal en 1867, el gobierno de Benito Juárez estructura la Secretaría de Estado y del Despacho de Justicia e Instrucción Pública. Siguiendo el espíritu de las Leyes de Reforma le imprime a la enseñanza pública el carácter de laica, gratuita y obligatoria.
Con este nombre, aunque redefiniendo constantemente sus funciones y actividades, este Ministerio se ocupará de la educación en México hasta entrado el siglo XX, (1905).
A pesar de las buenas intenciones, los municipios fueron incapaces de afrontar la problemática educativa y ya para 1919, la educación pública resentía gravemente la falta de una adecuada organización: tan sólo en el Distrito Federal, quedaban abiertas 148 de las 344 escuelas existentes en 1917.
Con la llegada de Adolfo de la Huerta al poder, se iniciaron los cambios para poner remedio a esta situación.
En primer término, se le otorgó al Departamento Universitario la función educativa que tenía el gobierno del Distrito Federal.
Para cumplir con la democratización de la administración educativa, y con los postulados del Artículo Tercero Constitucional, era ya necesaria una acción a nivel nacional, pues no bastaba con sólo declarar la educación gratuita, laica y obligatoria: se necesitaba tomar medidas para realizarla.
El proyecto de crear una Secretaría de Educación Pública Federal, requería de una reforma constitucional; en tanto esto ocurría, asume la rectoría de la Universidad Nacional, el Licenciado José Vasconcelos Calderón, quien se había revelado como uno de los más firmes partidarios de dar a la educación carácter federal.
Como rector de la Universidad y titular del Departamento Universitario, el Lic. Vasconcelos inició la formulación práctica del proyecto, emprendiendo diversas medidas con el objeto de reunir a los distintos niveles educativos; depuró las direcciones de los planteles, inició el reparto de desayunos escolares y llevó a cabo su idea fundamental: que la nueva Secretaría de Educación tuviese una estructura departamental.

Los tres departamentos fundamentales fueron:

  • El Departamento Escolar en el cual se integraron todos los niveles educativos, desde el jardín de infancia, hasta la Universidad.
  • El Departamento de Bibliotecas, con el objeto de garantizar materiales de lectura para apoyar la educación en todos los niveles, y
  • El Departamento de Bellas Artes para coordinar las actividades artísticas complementarias de la educación.

Más adelante se crearon otros departamentos para combatir problemas más específicos, tales como la educación indígena, las campañas de alfabetización, etcétera.
Vasconcelos asumió las tareas educativas desde la perspectiva de la vinculación de la escuela con la realidad social; en su discurso de toma de posesión como rector de la Universidad afirmó:

“Al decir educación me refiero a una enseñanza directa de parte de los que saben algo, en favor de los que nada saben; me refiero a una enseñanza que sirva para aumentar la capacidad productiva de cada mano que trabaja, de cada cerebro que piensa [...] Trabajo útil, trabajo productivo, acción noble y pensamiento alto, he allí nuestro propósito [...] Tomemos al campesino bajo nuestra guarda y enseñémosle a centuplicar el monto de su producción mediante el empleo de mejores útiles y de mejores métodos. Esto es más importante que distraerlos en la conjugación de los verbos, pues la cultura es fruto natural del desarrollo económico [...]”
Con estas ideas, se creó la Secretaría de Educación Pública el 25 de septiembre de 1921 y cuatro días después, se publicó en el Diario Oficial el decreto correspondiente.
El 12 de octubre del mismo año, el Lic. José Vasconcelos Calderón asume la titularidad de la naciente Secretaría. Una nota de prensa de la época lo refiere de esta manera:
En sus inicios la actividad de la Secretaría de Educación Pública se caracterizó por su amplitud e intensidad: organización de cursos, apertura de escuelas, edición de libros y fundación de bibliotecas; medidas éstas que, en su conjunto, fortalecieron un proyecto educativo nacionalista que recuperaba también las mejores tradiciones de la cultura universal.
En 1921 el número de maestros de educación primaria aumentó de 9,560, en 1919, a 25,312; es decir, se registró un aumento del 164.7 por ciento; existían 35 escuelas preparatorias, 12 de abogados, siete de médicos alópatas, una de médicos homeópatas, cuatro de profesores de obstetricia, una de dentistas, seis de ingenieros, cinco de farmacéuticos, 36 de profesores normalistas, tres de enfermeras, dos de notarios, diez de bellas artes y siete de clérigos.

En materia de enseñanza técnica, Vasconcelos rechaza el pragmatismo de la escuela norteamericana sustentada por Dewey, lo que no significa rechazo al trabajo manual: éste se aprecia pero sin descuidar la necesidad del razonamiento y del conocimiento teórico.
El Lic. Vasconcelos, todavía como titular del Departamento Universitario, creó el primero de marzo de 1921 la Dirección General de Educación Técnica.
Desde esta Dirección General se crearon las siguientes instituciones: la Escuela de Ferrocarriles, Escuela de Industrias Textiles, Escuela Nacional de Maestros Constructores, Escuela Tecnológica para Maestros, Escuela Técnica de Artes y Oficios, Escuela Nacional de Artes Gráficas, Escuela Técnica de Taquimecanógrafos, Escuela Hogar para Señoritas “Gabriela Mistral”.
Además de estas escuelas, existían otras 88 de tipo técnico: mineras, industriales, comerciales y de artes y oficios, 71 de carácter oficial y 17 particulares.
En la política educativa oficial se propuso la ampliación de la infraestructura y extensión de la educación, así como la elevación no sólo de la calidad, sino de la especialización.
Sin embargo, a pesar de los avances logrados en el impulso inicial de la Secretaría, la lucha electoral por la sucesión presidencial de 1924, que desembocó en la rebelión delahuertista, y, las presiones norteamericanas plasmadas en los compromisos acordados en las conferencias de Bucareli, limitaron el alcance nacionalista que se pretendía en el proyecto vasconcelista, pues aunque no se abandona el proyecto original, éste se modera.

2. Problemas a los que se enfrenta la educación.

El papel de la sociedad en la educación de un país es de vital importancia para una educación de excelencia. Es de primera necesidad que los padres de familia se interesen en la educación de sus hijos, pero de una forma coordinada con los encargados de impartir el conocimiento en los planteles públicos de educación. Las relaciones entre los padres de familia y los maestros se han deteriorado de un tiempo a la fecha. Esto puede ser el efecto de muchas y variadas causas, entre las que podemos destacar la difícil situación económica en la que vive el país desde hace mas de veinticinco años. En esta Epoca pareciera que los maestros y lo padres de familia estuvieran enfrentados y que no tuvieran un fin en común. La educación de todo un país. Los padres han modificado la manera de preocuparse por la educación de sus hijos. Anteriormente el padre d familia presionaba a su hijo a estudiar en la casa, se preocupaba por que cumpliera con sus compromisos escolares e inculcaba respeto por la figura del maestro. Ahora parece lo contrario. Se preocupan mas por la forma que el maestro cumple con su función que ver a sus hijos realizar la tarea, se molestan por las cuotas que solicitan los maestros sin darse cuenta que todo ese dinero se utiliza en beneficio de sus hijos; en esto claro hay sus excepciones muy lamentables, pero no se puede juzgar a todo el magisterio por unas cuantas manzanas podridas. Es necesario que la sociedad retome su verdadero papel, preocuparse por sus propios hijos en su casa. Educarlos en la verdad y el respeto por sus maestros y no devaluar la imagen de los educadores frente a sus hijos. Es necesario que padres y maestros luchen unidos por el bien de los ni=F1os y, en consecuencia, del país. El mundo del futuro seria de los pueblos mejor educados y aun estamos a tiempo de ser parte de ese futuro con un papel estelar. No se llega a ningún lado jalando la cuerda hacia ambos lados, es necesario que jalemos todos con el mismo rumbo y de forma coordinada. Es necesario que se delimite la responsabilidad de la educación. Los maestros son responsables en las aulas y los padres son responsables en la casa. En mi opinión, la responsabilidad mayor es la de los padres, pues son el contacto primario de sus hijos con la educación. Además, los niños pasan mas tiempo en casa que en la escuela. Los padres deberían preocuparse mas de como gastan el tiempo sus hijos en casa viendo televisión o jugando videojuegos, que de como trata de educarlos el maestro. Y la responsabilidad del maestro es permanecer constantemente actualizado para brindar una educación de calidad como requiere el país. Una educación que fomente el libre pensamiento, el respeto por las personas y las instituciones, el gusto por la lectura y el amor por México y todo lo que representa el país. El maestro tiene la responsabilidad de ser congruente con lo que enseña y su forma de comportarse, a fin de dar un muy buen ejemplo. En fin, es necesario que nos pongamos la camiseta del país para poder salir adelante. Uniendo esfuerzos por el mejor futuro de nuestro futuro: Los niños de México.

3. Analfabetismo en México

La indiferencia de los mexicanos ante la “literatura de calidad” mantiene inmerso al país en una progresiva “catástrofe silenciosa”: el analfabetismo funcional.
El promedio de lectura por habitante en México es de 2,8 libros anuales, y en una lista de 108 naciones elaborada por la UNESCO, ocupa el penúltimo lugar, mientras que Noruega la encabeza, con 47 títulos per capita.
Aun cuando el analfabetismo en nuestro país es parte del problema para acercarse a los libros, existen -según gustos e intereses personales- distintos hábitos de lectura y un fenómeno conocido como “analfabetismo funcional”, cuya problemática fue motivo, entre otros, de la creación de la Ley para el Fomento a la Lectura y el Libro, publicada el 8 de junio de 2000, en el Diario Oficial de la Federación.
En su momento, los legisladores integrantes de la subcomisión para dictaminar dicha ley, en el contexto de la 57 Legislatura de la Cámara de Diputados, coincidieron en que “el grave problema del analfabetismo funcional” es parte de esta “catástrofe silenciosa”.

Un organismo fantasma .
Destaca, entre las disposiciones de esta legislación, la creación del Consejo Nacional del Fomento a la Lectura y el Libro, órgano de consulta de la Secretaría de Educación Pública (SEP), integrado por 15 miembros, encabezados por un presidente, que es el titular de la SEP, o quien éste designe, y un secretario ejecutivo, responsabilidad que recae en el titular del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA), en este caso Sara Guadalupe Bermúdez.
Entre las funciones de ese consejo de fomento a la lectura están las de “promover el desarrollo de sistemas integrales de información sobre el libro, su distribución, la lectura y los derechos de autor, así como crear una base de datos que contemple: catálogos y directorios colectivos de autores, obras, editoriales, industria gráfica, bibliotecas y librerías mexicanas, disponible para la consulta en red desde cualquier país. Impulsar el incremento y la mejora de la producción editorial nacional que dé respuesta a los requerimientos culturales y educativos del país en condiciones adecuadas de cantidad, calidad, precio y variedad”.

Pero el consejo parece ser un órgano fantasma hasta la fecha, pues aun dentro de la propia SEP carecen de información. “Vamos a buscar dónde está ubicado”, dijo el viernes pasado Norma Rocío Ortega, directora de Comunicación Social de la institución.
En el documento en que se consigna el decreto para expedir la Ley de Fomento a la Lectura y el Libro, publicado por la Cámara de Diputados, se incluyen las siguientes palabras de Gabriel Zaid: este ordenamiento “es un buen comienzo, y resulta alentador que surja como iniciativa del Poder Legislativo (57 Legislatura), apoyada por todos los partidos. Los libros tienen una importancia desproporcionada a su escaso peso económico en el producto nacional. Esta desproporción debe aprovecharse. Hay en los libros una oportunidad de grandes beneficios sociales a muy bajo costo. Los libros suben de nivel a las personas y a los países que leen mucho, frente a los que leen poco”.

En su exposición de motivos para la expedición de dicha ley, la ex diputada panista Beatriz Zavala Peniche apuntó: “En 1997, de los 93 millones de mexicanos, alrededor de 79 millones no asistieron a una biblioteca el año anterior; de ellos, 39 millones están alfabetizados y se encuentran en plena edad productiva. La consulta del estudiantado a las más de 12 mil bibliotecas del país (según cifras del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática) es, en promedio, de 20 veces al año. “Aunado a lo anterior, existe un problema grave de rezago educativo: 9.8 por ciento de la población es analfabeta (cuarto Informe de Gobierno, periodo 1994-2000) y el promedio nacional de escolaridad es de 7,5 años para 1997 (SEP. Programa de Desarrollo Educativo. 1995-2000). En México hay un potencial de sólo 15 millones de lectores, el resto de la gente no lee.”

Según el INEGI, subrayó Zavala Peniche, “el índice nacional de analfabetismo simple de los mexicanos mayores de 15 años, fue de 10,6 por ciento; esto significa que el analfabetismo funcional rebasa por mucho esta cifra, lo que refleja sólo una parte de la catástrofe silenciosa”.

 

 

4. Bibliografía.

Http://www.sep.gob.mx
http://www.inegi.gob.mx
Periódico La Jornada.

Trabajo enviado por:
Antonio Olivar Zuñiga
aolivar[arroba]hotmail.com
Contaduría, ingeniería, Ciencias de la Comunicación.

 

La historia moderna de la educación en México- Monografias.com

En marcha las Escuelas de Verano de La Rambleta. Las Provincias

  EDITORIAL DEL BLOG:

           En México, nuestros funcionarios son buenos para copiar   ideas de otros países.  Lo lamentable es que han demostrado ineficacia al aplicarlas  quedando como una  mala copia y todo lo cargan al personal que está en contacto directo con los alumnos y la comunidad de la que forma parte la escuela. Ahora  el SNTE las promueve.

                                                                    

          En marcha las Escuelas de Verano de La Rambleta

26.06.08 -

Con el final del curso escolar 2007-2008, el Polideportivo Municipal La Rambleta de Valencia organiza sus Escuelas de Verano, unas escuelas que cuentan con personal especializado y titulado que permite desarrollar una programación minuciosa que centra su trabajo y su contenido en actividades lúdicas y recreativas, talleres novedosos, actividad física de base y actividades predeportivas. El programa de actividades ha sido estudiado por el equipo técnico del polideportivo, de forma que favorezca la educación integral del niño en todos sus aspectos: motor, cognitivo, social, etcétera.
La Rambleta cuenta con un equipo técnico totalmente estructurado y formado por profesionales de cada especialidad, que hacen posible la consecución de los objetivos establecidos en las respectivas programaciones. Los contenidos de las mismas se basarán en dos métodos de enseñanza: el descubrimiento guiado y la asignación de tareas. Estos métodos de enseñanza permiten desarrollar todas las capacidades y cualidades del niño de una forma íntegra, permitiendo que se adquieran unos patrones de conducta propios, importantes para la evolución y la toma de decisiones.
Más actividades
Además de la organización de escuelas de verano, Pro DxT, empresa encargada de este tipo de programaciones, ofertará para el nuevo curso 2008-2009 una gran variedad de actividades extraescolares para todos aquellos usuarios que requieran dicho servicio. El programa de actividades contará con una gran diversidad en lo que a la oferta se refiere; actividades que van desde el aeróbic, la danza, el tai chi y el yoga, hasta actividades predeportivas.
Próximamente se organizará un torneo de 24 horas de fútbol siete. Los interesados pueden informarse e inscribirse en las instalaciones del polideportivo. Además, para cualquier información sobre las actividades, se puede poner en contacto a través del teléfono de información 96 316 15 84, del fax 96 316 33 21 y de la página web www.prodxt.com

En marcha las Escuelas de Verano de La Rambleta. Las Provincias

México rezagado en educación . Grupo Noroeste

 

Está México rezagado en educación

Realizarán taller de Enseñanza en Matemáticas y en Ciencias Naturales

Azucena Manjarrez

Cuauhtémoc Reyes Moreno y Jesús Enrique Ruiz Cortés. 

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25-06-2008
En el programa de evaluación Pisa, México ha ocupado el último lugar en matemáticas, lectura y ciencias. Resultados similares se obtienen en otro tipo de exámenes, además de que el país se ha quedado desfasado ante las nuevas tecnologías con las que se pudieran tener mejores resultados.
Así resume Jesús Enrique Ruiz Cortés, director de Gestión Científica y Tecnológica del CECyT la actualidad educativa, de ahí la necesidad de buscar la mejora con talleres, como el de Enseñanza en Matemáticas y las Ciencias Naturales en Educación Básica, que se ofrecerá hoy.
Con sede en el Teleauditorio del Centro de Ciencias y dirigido a docentes, a partir de las 9:30 horas, con estos talleres se busca el rediseño de estrategias para avanzar en los procesos educativos.
“El problema al que nos enfrentamos es porque no se ha dado una atención sistemática y permanente a estas áreas. En otros países acercan a los estudiantes a las ciencias así como lo hacen con el futbol”, dijo Ruiz Cortés.
“En México son pocas las oportunidades, no hay maestros que sigan programas de enseñanza de las matemáticas actualizados. Requerimos políticas enfocadas a mantenerlos, y otras para los procesos de formación de los maestros”.
Acompañado por Cuauhtémoc Reyes Moreno, director del Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología, dijo que la UNESCO recomienda a los países tener a nuevas tecnologías como herramientas a la enseñanza. No es lo mismo un mismo un maestro enseñando en un pizarrón que otro trabajando con power point.
“Es necesario revolucionar los procesos educativos para que sea más dinámico. Un porcentaje alto sigue trabajando en el siglo pasado. Hay un desfasamiento de las nuevas tecnologías”, apuntó.
Los participantes
Los siguientes expositores participarán en el programa organizado por el CECyT, El Colegio de Sinaloa y el CCS.
* Rosaura Ruiz Gutiérrez, presidenta de la Academia Mexicana de Ciencias.
* Octavio Paredes, Investigador y miembro de El Colegio de Sinaloa.
* José Ángel Pescador, ex Secretario de Educación Pública y miembro de El Colegio de Sinaloa.
* Fernando Flores Camacho, presidente del Consejo Consultivo Interinstitucional de Ciencias.
* Leticia Gallegos Cázarez, del Proyecto Enseñanza de las Ciencias con Tecnología.
* Fernando Gamboa, del Centro de Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico de la UNAM.
* Alejandro Frank, director del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM.

Grupo Noroeste

- La enseñanza que nos deja indiferentes. España.

La enseñanza que nos deja indiferentes

 

LUIS ANTONIO GARCÍA MARTÍNEZ Un concepto más amplio que el de la pura instrucción y mucho más concreto que el de la educación debiera ser el de la enseñanza, ya que ésta es mucho más que un simple concepto: la enseñanza es el proceso de aprendizaje que un alumno recibe de su maestro, de su profesor, en la escuela o en el instituto.
Es ya en el siglo XX cuando se produce la gran reforma educativa. Las mujeres y los pobres pueden acceder a la enseñanza, la escuela se conforma como una institución social y el magisterio empieza a entenderse como una profesión reconocida, prestigiosa, de indudable valor para la sociedad y una de las más vocacionales y sacrificadas. A lo largo del siglo se pone en entredicho el autoritarismo del enseñante y la manipulación ideológica. Se democratiza la escuela. Los padres participan en ella a través de sus asociaciones y los alumnos tienen derecho a opinar, a dialogar con su maestro y, por supuesto, a no tenerle miedo. Al fin la escuela educa, instruye y enseña. La escuela es gratis, obligatoria, casi laica, humanista y libre.
Es, por tanto, que la enseñanza-aprendizaje a través de los siglos ha sido un desafío, y hoy más que nunca. Cuando a diario estamos siendo saturados por los medios de comunicación, que nos presentan la vida como algo fácil y entretenido, lleno de diferentes y variadas diversiones y con muy pocas obligaciones, donde prevalecen más los derechos que los deberes y la frivolidad más que el criterio, la preocupación por la enseñanza se hace necesaria y permanente.
La actual reforma educativa, la que hoy vivimos, manifiesta un objetivo explícito, mejorar la calidad de la enseñanza, lo que incluye también una reforma en el currículum y, a su vez, en la didáctica, no sólo como un cambio formal, sino más bien como en profundidad, donde se cambia la concepción tecnicista o pedagógica por objetivos que buscan una concepción constructiva, pasando de una enseñanza técnica o academicista a una enseñanza interpretativa o comprensiva. Este cambio drástico genera un conflicto y también una resistencia que se aprecia claramente a nivel del profesorado y de los alumnos, ya que la fuerza de la costumbre por las cosas ya conocidas es más fuerte que tratar de probar cosas nuevas cuyo éxito está aún por descubrir. Es precisamente la generación de este conflicto la que nos llevará al cambio o, al menos, facilitará la reflexión de la práctica de lo que se esta haciendo.
La reforma en la que nos hallamos inmersos parte de una concepción de la educación escolar en la que el fundamento está concebido en la interacción de vivencias compartidas. Es decir, la participación de los agentes intervinientes es fundamental, lo cual no quiere decir que la horizontalidad que se pueda producir en las aulas en el caso del profesor-alumno sea que los dos están al mismo nivel. Los dos comparten un mismo espacio y parte de un mismo tiempo, pero nunca se debe entender que los dos están al mismo nivel: uno enseña y el otro aprende.
Hoy, cuando se dedica un día al año a celebrar el «Día internacional del docente», cabe la pregunta de si se hace para recobrar cuanto antes el prestigio perdido en la sociedad actual. El prestigio del docente no es el prestigio de las personas que desempeñan esa función. Es un concepto, no una reflexión corporativa. Sin prestigio docente, la tarea de enseñar sólo tendrá repercusiones de carácter menor, al objeto de poder asegurar la asistencia, el aparcamiento y la doma.
El endiosamiento de unos hijos a los que cada vez exigimos menos se encuentra con unas tremendas dificultades para la exigencia escolar. Los padres ocupan ya el papel de colegas de sus hijos y, en ocasiones, les molesta que sean obligados a realizar tareas de perfeccionamiento, les irrita que deban acudir a realizar castigos al centro y no valoran en nada la entrega de quienes pretenden sacar el mejor partido de sus alumnos. El problema no es la falta de autoridad moral del enseñante, sino la infravaloración de la propia enseñanza en sí misma: la enseñanza tiene menos importancia que nunca; si no, resultaría difícil de entender la falta de colaboración, en general, que la sociedad tiene en la formación de sus nuevas generaciones. Los padres, en la mayoría de los casos, al trabajar ambos, han abandonado a sus hijos en adopción cultural, académica, formativa y de casi todo lo demás en manos de unos profesionales que hace tiempo perdieron el don y que, de seguir así, perderán también hasta el nombre. No es sólo dar importancia a los enseñantes, sino a la enseñanza, como no es importante dar importancia a los médicos, sino a la salud en general.
Ésa será la revolución pendiente. Que la administración educativa se acerque a la realidad, y esto es fácil, si se acerca a los trabajadores de la enseñanza. No puede ser, como leía el otro día en una convocatoria para profesor de la UNED en Lugo, que se puntúe al candidato que tenga el gallego reconocido con doble valor que al candidato que posea un doctorado. Nos hemos vuelto locos. ¿Dónde está la convergencia con el sistema educativo europeo, o el convenio de Bolonia? Se trata de vendernos un sentimiento de globalización para, al final, responder con actuaciones que resultan totalmente fragmentadoras, mezquinas y chauvinistas.
Y, mientras tanto, a los enseñantes nos sigue doliendo el alma cuando vemos que somos el barco atrapado en medio del temporal, al pairo de la corriente, y no precisamente de la oceanográfica, sino de la política, que es la que marca en cada singladura nuestro rumbo, aguantando los bandazos y las escoras, a la vez que, estupefactos, escuchamos las arengas que nada tienen que ver con la realidad que estamos sufriendo. Apostar por una enseñanza integral y de calidad es demostrar, día a día y en cada momento, un sentimiento. No puede ser que ante esta tempestad luego se nos pidan resultados para compararlos con nuestros vecinos con ánimo de querer encabezar las listas de los mejores. Mientras no reflexionemos y dejemos a un lado nuestro ancestral chauvinismo, seguiremos ocupando el lugar que nos corresponde: los puestos de la cola.

La Nueva España – Diario Independiente de Asturias – Opinión – La enseñanza que nos deja indiferentes

"Grilla" en el Tribunal de Arbitraje de B.C.

 

Latitud Norte

Sergio Larrauri

                                        

Cuando se le preguntó al Gobernador sobre las atípicas vacaciones del Tribunal de Arbitraje, apenas acertó a decir: “No sé nada de eso, algo me dijo Renato que había una grilla”, luego volvió la cabeza a sus colaboradores, que parecían estatuas de piedra, y con cierta angustia preguntó: “¿Alguien ha oído algo del tribunal?”
Guadalupe Osuna se vio tristemente desinformado, gracias a la negligencia del citado Renato. El secretario de Trabajo, más documentado que su jefe, dijo que era un problema que los abogados habían dejado crecer y que era una cuestión personal en contra del titular del Tribunal.
Con avestrucismo político se han evadido los cuestionamientos de la Secretaría del Trabajo, patito feo de la administración de justicia. En puestos similares, los jueces civiles, penales y administrativos perciben salarios superiores a los laborales. El único empleado de esa área que gana más de 100 mil pesos es Renato.
Dentro de la obesa maquinaria estatal, no hay quien pueda evaluar las cargas de trabajo de esa Secretaría, para evitar desequilibrios, inequidades e ineficiencias. A nadie le importa el tema, salvo a ese bicho llamado “laboralistas” que agrupa a litigantes, quienes lo mismo representan a los trabajadores que a los patrones.
No es la primera vez que a los insumisos se les tilda de revoltosos, por hacer pronunciamientos respecto al Tribunal de Arbitraje. Rafael Ayala, anterior secretario de Trabajo, a querer y no se sentó a dialogar con ese grupo y, hábilmente, se subió a la cresta de la ola que le produjo esa organización: obtuvo más presupuesto, mejoró las instalaciones y saludó con el ajeno sombrero.
En aquella ocasión, el Tribunal de Arbitraje también se benefició y su titular, que ahora se ahoga en su arrogancia e ineptitud, aplaudió la gestión de los grillos sin haber movido un dedo para lograrla. Pero la memoria es flaca, los tiempos cambian y el Tribunal volvió a las andadas: cuando menos lo pensaron, ya estaban de nuevo inundado de expedientes.
El responsable no hizo nada para agilizar las resoluciones. Lo único que se le ocurrió fue sugerirles a los litigantes que recurrieran al amparo contra la denegación de la justicia, lo que de mala gana hicieron los revoltosos, ya que implica llevar un proceso paralelo para un mismo asunto.
Cuando surtieron efecto los amparos, requiriendo al Tribunal a señalar con prontitud las fechas de las audiencias, el titular se hizo el agraviado y tomó represalias: empezó a citar a los quejosos en horarios y días inusuales, como los sábados y domingos, en la madrugada.
La chifladura del funcionario hizo clímax cuando decidió, sin avisarle a nadie, adelantar las vacaciones del Tribunal. Simplemente cerró, cual changarro chicharronero, y puso un letrero en la puerta. Cuando los litigantes acudían a sus audiencias encontraban cerrado, de manera verbal se les daba razón del diferimiento y nada más.
Ante lo irregular de la medida, inventó a posteriori un acuerdo del Pleno del Tribunal, tomado desde el mes de mayo, para adelantar las vacaciones. Una versión infantil; si así hubiera sido, no hubieran programado audiencias para el mes de junio.
Tradicionalmente, los periodos de vacaciones coinciden con los demás tribunales, los civiles, los colegiados; los litigantes arman su programa personal de descanso en razón de éstos. Adelantar vacaciones es una medida absurda que no ayuda, solo molesta.
La medida chicharronera tendrá varias consecuencias: 1. Llevará a repetir más de dos mil notificaciones para nuevas fechas, con el costo, tiempo e ineficiencia consiguiente. 2. Provocará inseguridad, ya que en este descoyuntado periodo de vacaciones algunas audiencias se celebran y otras no, sin que haya un criterio consistente. 3. El Tribunal sigue realizando notificaciones, las cuales son sumamente vulnerables si se impugnan ante los tribunales de amparo.
Una justicia expedita en materia laboral, sobre todo tratándose de los empleados públicos, beneficia a todos. La lentitud provoca que los juicios se alarguen y se paguen cantidades estratosféricas de indemnizaciones, al cabo de años de litigio. Las autoridades tozudamente no propician la conciliación, cuando ésta es la herramienta que propicia que en las Juntas de Conciliación y Arbitraje se arreglen el 80% de los juicios, antes de concluir el procedimiento. Criminalmente se retrasan los juicios, para que las consecuencias afecten la siguiente administración.
El secretario de Trabajo, dijo que los abogados dejaron crecer el asunto, ignorante de que ésta es precisamente la lucha que ese grupo ha mantenido por varios años, sin tomar en cuenta que el problema es de la administración, no de los clientes. Esa es la consecuencia de que el Gobernador permita que una plaga de grillos, de la cual forma parte Renato, infesten la administración pública.
Refilón: “Confía en nosotros”, le pide Rommel a la ciudadanía. ¿Qué motivos tienen los ciudadanos para confiar en la Procuraduría?
“Cua, cua”: ¿Quiénes son los egresados de universidades patito, que conforman el gabinete patito de Guadalupe Osuna Millán?
Pena civil: Es una vergüenza que la población le implore a los militares tomar el control del gobierno.

Nota Publicada: 27/6/2008

Periodico Frontera .info, Mexico, Baja California, Tijuana, San Diego, Noticias e Informacion

Historia. México primer país con sistema de educación secundaria vía satélite.

                                                                 

Educación
México ha logrado impresionantes avances en educación en las últimas dos décadas. En el 2004 el alfabetismo llegaba al 92%, y el alfabetismo de los jovenes (edades 15-24) llegaba al 96%. La educación pública primaria y secundaria (9 años de educación) es gratis y obligatoria. Aunque ya existían programas de educación primaria bilingüe desde los años sesenta para las comunidades indígenas, después de una reforma constitucional a mediados de los noventa, estos programas van a tener un nuevo impuslo. Hoy se publican libros de texto grauito en varias lenguas indígenas.

México fue el primer país en establecer, en los años setenta, un sistema de educación secundaria via satelital, destinado a los pequeños pueblos y las comunidades indígenas de difícil acceso. En el 2005, este sistema contaba ya con 30.000 escuelas conectadas, 3 millones de estudiantes y 300.000 maestros, que reciben material educativo pre-grabado transmitido via satelital a través de la empresa “Edu-Sat” por medio de teleconferencias y videoconferencias. Las escuelas que utilizan este sistema son conocidas como telesecundarias en México. La programación educativa satelital mexicana también está siendo retransmitida a algunos países de Centroamérica y a algunas regiones de Colombia, y está siendo utilizada en los estados del sur de los Estados Unidos como método de enseñanza bilingüe.

Historia de Mexico

-La descentralización de la educación en México

La descentralización de la educación en México

Claudia A. Santizo Rodall

                                   

INTRODUCCIÓN

El presente trabajo proviene de un estudio más amplio en donde, a través de la teoría de redes de política, se analizan las negociaciones durante la implementación de la Carrera magisterial. 1 Los docentes, a través del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, SNTE , y el gobierno federal, representado por la Secretaría de Educación Pública, SEP , negociaron (por iniciativa del gobierno federal) la formulación del Acuerdo Nacional de Modernización de la Educación Básica en 1992. Entre las condiciones que el SNTE exigió para apoyar el Acuerdo estaba la creación del programa de la Carrera magisterial que inició en 1993. Lo que aquí se propone es un modelo de análisis, con base en un enfoque de redes de política, que explique los resultados de las negociaciones de los actores involucrados en el programa de la Carrera magisterial ( CM ) en tres estados del país.

ANTECEDENTES DE LA DESCENTRALIZACIÓN EDUCATIVA

En esta sección se exponen brevemente los antecedentes de la reforma en el subsector de la educación básica. Diversos intentos por descentralizar el sistema educativo se realizaron desde los años setenta, sin embargo el SNTE siempre se opuso a que se llevaran a cabo. Durante el gobierno del presidente López Portillo (1976-1982), caracterizado por reclutar tecnócratas, 2 se propuso la reorganización de la SEP para disminuir la influencia de criterios personales, que habían guiado la planeación y asignación de recursos financieros para educación básica y remplazarlos con criterios técnicos. Alberto Arnaut y Juan Prawda han estudiado ampliamente los procesos de reforma en el subsector educativo básico, y enfatizan que las políticas han tenido que ejecutarse de manera sorpresiva para evitar resistencias tanto del SNTE como de los gobiernos estatales. Arnaut señala que el gobierno federal deseaba desconcentrar a la SEP a través de la creación de delegaciones en cada uno de los estados. Sin embargo, el primer paso fue el nombramiento de delegados que no estuvieran afiliados al SNTE y, después, la creación de las delegaciones, para evitar resistencias. Así, «en marzo de 1978 iniciaron operaciones las 31 delegaciones, su labor era coordinar, operar, administrar y planear el presupuesto para la educación básica que impartía el gobierno federal en cada uno de los estados» (Arnaut 1992: 16). Prawda, por su parte, observa que, para evitar resistencias, los delegados de la SEP iniciaron sus operaciones de manera simultánea en todo el país y sin advertir a los gobiernos estatales, así «cada Delegado llevaba una carta para el gobernador de la entidad, un fondo inicial de 50 mil pesos y la responsabilidad de poner en marcha el más complejo de los programas administrativos » (Prawda 1984: 201). Esta desconcentración administrativa facilitó la observación directa por parte de los delegados de los problemas que afectaban al subsector, como el ausentismo de los maestros. Por ello, los sindicatos de docentes decidieron cooptar a los delegados quienes, en algunos casos, prefirieron los beneficios que les brindaba estar de parte del SNTE y no de la SEP . Como resultado, los efectos positivos de la desconcentración se diluyeron cuando el control del subsector de educación básica permaneció en el SNTE, fortaleciéndolo aún más (Arnaut 1992).

A principios de la década de los años ochenta la crisis económica redujo considerablemente el presupuesto para el sector público, debilitando la capacidad de la SEP de mejorar los salarios de los docentes. Esta última constituye una demanda constante por parte del SNTE . Ante el escenario de crisis económica, el presidente Miguel de la Madrid (1982-1988) propuso una reforma más radical que su antecesor para descentralizar la educación básica hacia los estados; sin embargo, el SNTE se opuso pues temía perder su poder de negociación frente al gobierno federal. Como lo expresó Arnaut: «la percepción del SNTE de que su unidad nacional estaba en peligro era inevitable… así que el SNTE forzó a esta política a permanecer en el papel» (Arnaut 1994: 248). Para satisfacer las demandas de este sindicato el gobierno de De la Madrid se vio obligado a ceder posiciones administrativas al interior de la SEP a cambio de apoyo político, pues el poder adquisitivo de los salarios se estaba deteriorando y era imposible otorgar incrementos salariales a los docentes (Murillo 1999).

El presidente Salinas (1988-1994) también cuidó su relación con el SNTE , debido a que el número de miembros afiliados (un millón) y su presencia en todo el territorio nacional lo convierten en un actor con poder político. Durante su administración incrementó el salario de los profesores y los asistió, a petición de ellos, a cambiar su dirigencia. Entre 1988 y 1993 el salario de este sector pasó de representar 1.6 a 3.2 veces el salario mínimo, lo que no significa que los docentes estuvieran bien remunerados o que sus ingresos fueran superiores a los de otros profesionistas, sino simplemente que tuvieron la tasa de crecimiento más alta en comparación con otras profesiones en el mismo sexenio (Mocte-zuma 1994: 674). El presidente Salinas sustituyó a Carlos Jongitud por Elba Esther Gordillo en la dirigencia del SNTE . La nueva líder sindical consiguió el apoyo para la firma del Acuerdo, en 1992, aunque advirtió de sus posibles consecuencias como: «el fin del currículo nacional, y de los valores que mantienen la unidad nacional, la fragmentación de los esfuerzos en el sistema educativo, la reducción del financiamiento para educación, la intensificación de diferencias en la capacidad institucional para administrar los sistemas educativos en los estados, el peligro de multiplicar ineficiencias heredadas del sistema centralista de administración de la educación y, finalmente, el peligro de encontrar resistencias a la implementación del Acuerdo en los estados» (Loyo 1997: 26-27). Sin embargo, a pesar de la resistencia de algunas secciones sindicales de docentes, y la de los gobiernos estatales, fue posible implementar el Acuerdo porque el Comité Ejecutivo Nacional del SNTE lo apoyó. Los principales objetivos del Acuerdo y su origen se comentan en los siguientes párrafos.

EN QUÉ CONSISTE EL A CUERDO Y POR QUÉ SURGE

En la década de los años noventa, los actores que interactúan en el subsector de la educación básica ajustaron su postura respecto a la descentralización de la educación debido a factores económicos y políticos. En lo que se refiere a la situación económica se había prolongado la crisis que inició a principios de los ochenta con la caída de los precios del petróleo. En el aspecto político había fuertes presiones de organismos internacionales (como el Fondo Monetario Internacional) 3 por reformar al estado, aconsejándole al gobierno federal convertirse en el rector de los servicios públicos delegando su operación a los gobiernos locales para así compartir costos y responsabilidades. Esto permitiría que, en el mediano plazo, las autoridades federales y estatales fueran concurrentes en el aspecto financiero y que los estados se hicieran responsables de los servicios que se prestan en sus territorios.

México siguió las recomendaciones de los organismos internacionales, en parte, porque de ello depende su apoyo financiero, pero también porque el sector educativo representa altos costos fiscales y políticos para el gobierno federal. El Acuerdo estableció las siguientes tres líneas de acción para reformar el subsector de la educación pública básica:

( i ) la reorganización del sistema;

( ii ) la revaloración magisterial y

( iii ) la reformulación de contenidos educativos.

Las primeras dos se refieren a aspectos político-administrativos de la reforma, como son la transferencia del sistema educativo básico, que era responsabilidad del gobierno federal, hacia los gobiernos estatales y la implementación de la Carrera magisterial, respectivamente. Debido a que el objeto de análisis del presente trabajo es la reforma político-administrativa, el tercer aspecto del Acuerdo que es de carácter pedagógico no se incluyó.

La reorganización del sector significó la transferencia de maestros, alumnos y escuelas que se encontraban bajo la administración del gobierno federal hacia los gobiernos estatales. En algunos estados, como Aguascalientes, el sistema de educación básica antes de la transferencia educativa, era mayoritariamente federal, ya que representaba 96.8% de los docentes en su territorio, mientras que el estatal contaba con solamente 3.2%. En otros estados la proporción entre ambos sistemas, con sus respectivas secciones sindicales, denota los diferentes grados de influencia de cada sistema educativo. En Guanajuato, el sistema federal representaba 72% y el estatal 28%, mientras que en San Luis Potosí 83.8% y 16.2% , respectivamente.

La relación política entre los sistemas educativos federales y estatales en cada estado, y entre ellos y los gobiernos estatales, determinó el proceso de reorganización del sistema educativo. Esta condición política fue el origen de diferencias entre entidades federativas en la administración de la educación básica. En donde existía una sección mayoritaria de maestros que dejaron de ser federales fue posible conservar a los institutos de educación, los cuales se crearon en cada estado para transferir el sistema de educación básica en 1992. La figura jurídica de instituto ha permitido mayor flexibilidad, en comparación con las secretarías de educación, para el manejo del presupuesto. Esto se debe a la pronta recepción de los recursos financieros los cuales son transferidos por el gobierno federal directamente a los institutos. Esto no sucede en los estados que cuentan con secretarías de educación pues los recursos federales son radicados en las secretarías de finanzas estatales antes de entregarlos a las secretarías de educación, lo cual demora las actividades de planeación en el subsector. 4

Las relaciones políticas y el grado de desarrollo económico en cada estado determinaron las negociaciones entre los actores durante la reorganización educativa e influyeron, en 1993 en el proceso de implementación de la Carrera magisterial.

EN QUÉ CONSISTE LA CARRERA MAGISTERIAL Y CÓMO SE DISEÑÓ

La Carrera magisterial ( CM ) es un sistema de promociones horizontales para los docentes, directores, supervisores escolares y personal que desarrolla material pedagógico para la educación pública básica. Este sistema cuenta con cinco niveles (del A al E) y el paso de uno a otro depende de una evaluación global que incluye criterios para calificar el desempeño y los méritos profesionales de los docentes (Lineamientos generales de la Carrera magisterial 1993 y 1998).

Este sistema de promociones es producto de la presión que ejerce constantemente el SNTE para mejorar las condiciones de trabajo de sus agremiados. El gobierno federal, a través de un modelo de arriba hacia abajo ( top-down ) o centralizado, formuló el programa de esta carrera e hizo responsable a los gobiernos estatales de su implementación. En consecuencia, estos últimos no se sienten comprometidos con el funcionamiento del programa pues nunca solicitaron hacerse de él, ni lo consideran pertinente para satisfacer las necesidades del subsector. Por el contrario, perciben que complicó más las ya de por sí difíciles negociaciones con los docentes en los estados (Santizo 2002: 306).

En su plan original, el gobierno federal propuso la Carrera magisterial para beneficiar únicamente a los docentes frente a grupo, sin embargo, el SNTE , durante las negociaciones, condicionó su apoyo al programa a la incorporación de las demás categorías de trabajadores de la educación que se mencionaron. Esto alteró no solamente el diseño del programa sino su costo debido a que a partir de entonces el sistema de promociones horizontales (mejora salarial sin cambiar de puesto) incluye las mismas categorías de docentes que el escalafón vertical administrado exclusivamente por el SNTE (Arnaut 1996).

En la CM un docente logra la promoción dependiendo del puntaje que obtenga en la evaluación global anual que consta de los siguientes seis factores:

( i ) antigüedad;

( ii ) último grado académico obtenido al momento de la evaluación;

(iii) nivel de conocimientos del docente, supervisor o director para desempeñar su actividad;

( iv ) cursos de actualización;

( v ) una evaluación de pares en el caso de los docentes frente a grupo y

( vi ) la medición del progreso de los alumnos. En el caso de los directores de escuela este último criterio se mide con el desempeño de los maestros bajo su cargo y en el caso de los supervisores por el actuar de las escuelas bajo su supervisión. 5

Mediante la ejecución de la Carrera magisterial el gobierno federal deseaba resolver los problemas de falta de movilidad en el sistema de escalafón vertical, responder a la demanda de los docentes de mejorar su salario y fomentar su permanencia en las aulas. Este último punto busca terminar con la práctica de desempeñar empleos alternativos para elevar el ingreso. Estos objetivos se expresaron en el Acuerdo de 1992 y, posteriormente, en los Lineamientos generales de Carrera magisterial de 1993 y los de 1998.

Para implementar la Carrera magisterial, a través de un modelo centralizado o top-down , el gobierno federal se aseguró de mantener las funciones de financiamiento y evaluación delegando a los estados únicamente su operación. Para ello, el gobierno federal creó una estructura administrativa que incluye tres ámbitos: el federal, el estatal y las escuelas. En el ámbito primero se encuentra la Comisión nacional de Carrera magisterial, integrada por representantes de la SEP y del SNTE , la cual establece el monto de transferencias federales que cada estado recibirá para el programa, dependiendo del número de docentes que serán promovidos o incorporados cada año. También, evalúa la ejecución de la CM mediante la información que los gobiernos estatales envían regularmente y revisa los expedientes de cada docente que cada una de las Coordinaciones estatales de la Carrera hace llegar a la Comisión nacional en busca de su aprobación. En el ámbito estatal las Comisiones estatales de CM integradas por representantes de las autoridades educativas estatales y por representantes de las secciones sindicales de docentes en los estados, tienen la responsabilidad de operar el programa. Entre sus funciones se encuentra la integración de los expedientes de los docentes, los cuales incluyen la calificación de su evaluación global anual, y enviar a la Comisión nacional propuestas de admisión y promoción de docentes que cumplan con la calificación deseada en su evaluación global. Además, en cada escuela del país se integró un Comité Escolar de Evaluación presidido por el director de la escuela, que otorga el puntaje correspondiente al desempeño del docente en el aula, que es uno de los seis factores que integran la evaluación global anual de la Carrera magisterial (véase la figura 1. Debido a las preguntas que la investigación, que aquí se resume, deseaba responder no fue necesario realizar entrevistas en las estructuras administrativas que se encuentran por debajo de la línea punteada).

En la práctica, tanto las secciones sindicales de docentes como las autoridades estatales de educación adoptaron una postura distinta respecto al programa dependiendo de su percepción y del clima político en cada entidad. Para explicar los resultados observados hasta el año 2002 en la Carrera magisterial se propone analizar su implementación a través del enfoque de redes de política que se expone a continuación.

REDES DE POLÍTICA

El marco analítico que aquí se propone, para analizar la implementación de la Carrera magisterial pertenece a los enfoques de redes de política (policy networks ) desarrollados en Inglaterra. En particular, se utilizan los enfoques elaborados por David Marsh 1998, David Marsh y Martin Smith 1996, Rod Rhodes 1992 y Carsten Daugbjerg 1996, quienes proponen la integración de tres ámbitos de análisis (macro, meso y micro) y aportan elementos para explicar los resultados de las políticas. Para visualizar las relaciones interactivas entre los tres ámbitos de análisis, así como la relación de retroalimentación entre las características de las redes y los resultados de las políticas ( policy outcomes ), que aparece indicada con el número 3, véase la figura 2.

Una red de políticas que se basa en el intercambio de recursos ya sea financieros, de autoridad, información y conocimiento enfatiza la interdependencia mutua de los actores. En una red interactúan representantes de algún grupo de interés con representantes gubernamentales y todas las partes defienden y promueven sus intereses. En el caso que nos ocupa, los actores interdependientes son representantes del gobierno federal, de los gobiernos estatales, de los sindicatos de docentes estatales y de los sindicatos de docentes, antiguamente federales, así como los directores de cada escuela en el país.

En general, el ámbito macro de una red de política puede dividirse en un aspecto amplio y uno inmediato. En el primero se encuentran las características de los contextos administrativo, político, social y económico que afectan a una política. En el ámbito macro inmediato se localizan las áreas de política en las que los actores de una red, o negociación específica, se encuentran participando así como los intereses de los actores excluidos de una determinada red o de las negociaciones (véase la relación interactiva número 1 en la figura 2). Tsebelis (1990) observa que los actores de una red tienen intereses que promover en otras áreas de política relacionadas y describió esta situación como juegos anidados (onested games ).

 

 

El ámbito meso de las negociaciones, o de una red, se refiere a las características del ambiente en el que actores interdependientes, en cuanto a sus recursos, interactúan. En este ámbito se analizan los efectos de las características estructurales de las redes en las propiedades de los actores y viceversa (véase la relación interactiva número 2 en la figura 2). Entre las características estructurales se pueden incluir las siguientes: la membresía o los intereses representados, el balance de poder entre los actores, la institucionalización o aceptación de principios y procedimientos, los mecanismos de interacción que observan los actores (como son la creación de consensos o la imposición) y el intercambio de recursos. Entre las propiedades de los actores se encuentran sus intereses y preferencias, la información o la pericia que poseen, su autoridad legítima, sus estrategias y, finalmente, su capacidad de alterar la estructura de incentivos en la red (Rhodes y Marsh 1992).

El ámbito micro, en un análisis de redes de política, tiene como centro de análisis las negociaciones entre los actores, que están determinadas por la estructura de incentivos contenida tanto en las reglas formales que rigen una política como en las reglas informales ( operating understandings ) 6 que observan los actores. La estructura de incentivos es la que motiva a los actores a comportarse de cierta manera para promover sus intereses. Los cursos de acción entre los que pueden elegir constituyen sus posibles estrategias. El análisis de la estructura de incentivos que opera en una red aporta elementos importantes para entender relaciones del tipo agente-principal que ocurren durante la implementación de políticas. En este tipo de relaciones un actor denominado principal (en este caso el gobierno federal) delega responsabilidades en los agentes (o los gobiernos estatales) y espera que estos cumplan con sus obligaciones. Sin embargo, los problemas de riesgo moral (moral hazard) están siempre presentes, de allí la importancia del análisis de la estructura de incentivos pues una alteración en el diseño de los mismos es un mecanismo que puede aminorar la propensión de los agentes a cometer acciones no previstas por el principal o, en otras palabras, puede aminorar la propensión al riesgo moral.

El marco analítico que esta investigación utilizó, y que incorpora los tres ámbitos (macro, meso y micro) de las redes de política, reconoce que los actores poseen racionalidad limitada (Simon 1957) y que son oportunistas (Williamson 1985). Así, los hombres en lugar de maximizar sus utilidades (como el maximising men de Friedman 1953) son realizadores de contratos (o contractingmen, a la manera de Williamson 1996) y cuando los hacen están conscientes de su condición de racionalidad limitada. Por lo tanto, cuando establecen acuerdos, los actores intentan obtener ventajas utilizando la información que poseen y sus recursos para satisfacer sus intereses o aquellos de las organizaciones a las que representan (Williamson 1996). Teniendo en mente el marco analítico que incorpora elementos de los ámbitos macro, meso y micro, que inciden en una red, se elaboró el análisis de los resultados (policy outcomes) de la implementación de la Carrera magisterial en tres estados del país. A continuación se presentan de manera breve los hallazgos de la investigación de campo.

LA IMPLEMENTACIÓN DE LA C ARRERA MAGISTERIAL EN TRES ESTADOS DEL PAÍS 7

El funcionamiento del programa, visto desde el enfoque de redes, cuyos ámbitos de análisis fueron descritos anteriormente, reveló los siguientes hechos. En el nivel macro, en su sentido amplio, las características centralistas de la administración pública en México favorecieron la elección de un modelo de implementación de arriba hacia abajo (o top-down ) para ejecutar el programa. En este modelo se privilegia la centralización y el control jerárquico (Lane 1998: 108-111), de manera que el gobierno federal retuvo para sí funciones rectoras en el sector, como son el financiamiento y la evaluación del programa, y solamente delegó a los estados funciones operativas. Por ello, en la práctica, la llamada descentralización educativa corresponde estrictamente hablando a una desconcentración administrativa pues no se delegó poder de decisión en las autoridades educativas estatales. En contraste, los modelos de abajo hacia arriba (o bottom-up ) se caracterizan por la delegación de funciones no solamente operativas sino sustantivas para la continuación, adaptación y modificación de los programas. En estos modelos se valora el aprendizaje que adquieren los actores al ejecutar los programas (Lane 1998: 108-111). En el ámbito macro, en su sentido amplio, la implementación de la Carrera magisterial se encuentra inmersa en un escenario de crisis económica en donde el gobierno federal busca disminuir su papel como prestador de servicios para convertirse en regulador o rector de los mismos, con el propósito de que los estados sean concurrentes en el financiamiento de los servicios públicos.

En el ámbito macro, en su sentido inmediato, las negociaciones en la Carrera magisterial son afectadas por el interés de los docentes en la política laboral, es decir, en las negociaciones en donde establecen salarios y prestaciones, así como por su interés en las políticas que afectan cuestiones pedagógicas. También influye el interés del gobierno federal por debilitar el poder de negociación del SNTE pues el conflicto había alcanzado niveles críticos ante las demandas salariales y la imposibilidad de cumplir con ellas debido a la escasez de recursos financieros. Así, la llamada descentralización educativa sirvió al interés del gobierno federal de fragmentar estatalmente las negociaciones del SNTE . Esto se debe a que a partir de la descentralización los docentes que residen en los estados, independientemente de la sección sindical a la que pertenezcan (estatal o ex-federal), deben negociar con sus respectivos gobiernos estatales pues ahora estos son los responsables de administrar el subsector. Por otra parte, el gobierno federal tiene el interés de compartir los costos del sector educativo y de sus programas con los gobiernos estatales. El análisis del ámbito macro en su sentido inmediato demuestra que durante el diseño de la Carrera magisterial no se incluyeron los intereses de las autoridades estatales en materia de educación, la relación política de éstas con los docentes ni los intereses de los padres de familia.

El análisis del ámbito meso demuestra que los actores que participan en la implementación de la Carrera magisterial constituyen, según la tipología de Rhodes 1986, una comunidad de política ( policy community ) debido a que el acceso a la red (o a las negociaciones para intercambiar recursos) es restringido. En otras palabras, solamente participan las autoridades educativas federales, las estatales y las secciones sindicales de docentes.

Las reglas para la implementación de la CM son claras y conocidas por todos los actores. Sin embargo, el poder político de las secciones sindicales del SNTE en cada uno de los estados obliga a las autoridades educativas estatales a ejercer su discrecionalidad en la aplicación de las reglas. A manera de ejemplo: en San Luis Potosí la sección de docentes estatales se excluyó voluntariamente de participar en CM pues no convenía a sus intereses tanto la revisión de los expedientes como la evaluación de los docentes. Esta resistencia a la evaluación se debe a que algunos docentes desempeñan cátedras que son diferentes a las acreditadas en sus certificados académicos. Esta falta de coincidencia entre la preparación adquirida y la cátedra ejercida se debe, en parte, a que algunas plazas fueron heredadas de padres a hijos. De manera que en San Luis Potosí la sección de docentes ex federales no se disputó con los docentes estatales el control de la Carrera magisterial. El sistema educativo integrado por docentes que habían sido federales representa al mayor número en el estado, situación que les facilitó la obtención del control de la Carrera magisterial. Al mismo tiempo, al gobierno estatal le interesa evitar conflictos con los docentes para mantener la estabilidad política, en particular con los ex-federales que controlan la mayor parte de las direcciones generales de la Secretaría de Educación en el estado (Santizo 1997). Como resultado, el Coordinador de la Carrera magisterial en San Luis Potosí ha sido el mismo docente que pertenece al anterior sistema federal durante ocho años consecutivos, siendo el promedio nacional de permanencia en el puesto de dos años.

En Guanajuato, las secciones sindicales de docentes estatales y los ahora exfederales llegaron a un acuerdo durante la primera ejecución de la Carrera magisterial para dividirse las promociones de manera proporcional. Sin embargo, el delegado de la SEP en el estado denunció esta práctica a la Comisión nacional de Carrera magisterial, misma que aconsejó retirar al docente que ocupaba el puesto de coordinador estatal de dicha carrera. Cabe destacar que no en todos los estados el delegado de la SEP asumió el papel de vigilar la implementación del programa pues no existe reglamentación alguna que le confiera tal función.

Ante estas circunstancias, las autoridades educativas en Guanajuato no solamente retiraron al coordinador de la Carrera magisterial sino que nombraron a un coordinador perteneciente a la Secretaría de Educación del Estado y ajeno al sindicato. Además, las autoridades educativas locales al considerar que la Carrera representa una carga administrativa y que no contribuye a cumplir los objetivos del gobierno de Guanajuato en el área educativa, decidieron crear un programa que respondiera a sus necesidades, a través del cual otorgan estímulos financieros (mucho menores que los de Carrera magisterial pues es un pago de una sola ocasión y no un incremento permanente al salario de cada docente) con la presentación y puesta en marcha de proyectos escolares. Este programa fue aceptado por los maestros porque fortalece el trabajo en equipo en las escuelas para mantener en operación un proyecto y lograr sus objetivos, es decir, no fomenta la competitividad entre los docentes como la Carrera magisterial, en donde su admisión o promoción significa que otro docente no tendrá la misma oportunidad pues los recursos financieros son limitados.

En Aguascalientes la sección sindical mayoritaria de docentes que habían sido federales recuperó, durante el gobierno panista que inició en 1998, el control del programa al nombrar a un coordinador estatal de Carrera magisterial. Durante el gobierno priísta que le antecedió la administración del programa estaba más controlada por el Instituto de Educación en el estado.

En los tres casos analizados los gobiernos estatales toleraron irregularidades en el funcionamiento de la Carrera magisterial porque querían evitar conflictos con los docentes y porque no sentían un compromiso con un programa que no diseñaron. Por esta misma razón ningún estado del país aporta recursos financieros para el sostenimiento de esta carrera. Cabe mencionar que la CM representa un gasto creciente, pues cada vez que se incorpora un docente recibe el estímulo económico hasta el momento de su jubilación. Por ello, las autoridades educativas estatales perciben como un riesgo el crecimiento rápido del programa en donde la falta de planeación, y de seguimiento de los criterios de evaluación para determinar las promociones y admisiones puede incrementar exponencialmente el costo del mismo.

En el ámbito micro de análisis de las redes de política se encuentran las percepciones e intereses que cada actor desea promover a través de negociaciones directas (frente a frente) y concretas. El gobierno federal a través del Acuerdo, disminuyó su papel en la provisión directa de servicios públicos y descongestionó las negociaciones con el SNTE, que ya tenían un gran peso político.

Por su parte, los gobiernos estatales perciben que la operación de la Carrera magisterial representa un costo político y administrativo permanente, pues una vez que un docente ingresa recibe el estímulo económico hasta el momento de su jubilación. Además, no cuentan con ningún poder de decisión para adecuar el programa a las necesidades del subsector educativo básico local ni para modificar el destino de los recursos financieros. Al mismo tiempo, los representantes sindicales perciben a la Carrera magisterial como una mejora salarial permanente que, al mismo tiempo, introduce la competencia considerada por ellos innecesaria, pues se rigen por el principio de que a trabajo igual corresponde un salario igual (independientemente del desempeño).

El análisis desarrollado identificó asuntos que tienen su origen en la implementación del programa de la Carrera magisterial y que provocan negociaciones concretas y directas entre los docentes y las autoridades educativas estatales, como son:

( i ) el nombramiento del coordinador estatal de la Carrera magisterial;

( ii ) la petición de recursos financieros estatales para el programa;

( iii ) el cálculo y asignación de las economías que genera el programa;

( iv ) la creación de programas alternativos a la Carrera magisterial;

( v ) la posibilidad de promover o incorporar docentes con expedientes irregulares o que no cumplen todos los requisitos del programa y,

( vi ) la puntuación otorgada por los comités escolares de evaluación.

El ámbito micro de análisis reveló las consecuencias del modelo top-down de implementación utilizado por el gobierno federal, en el cual no se concede poder de decisión a las autoridades educativas estatales, razón por la cual éstas decidieron adoptar una actitud pasiva frente a la implementación del programa para evitar conflictos con las secciones sindicales de docentes. Al observar esta actitud de las autoridades estatales, los docentes a través de sus representantes en la Carrera magisterial, eludieron las reglas de la puesta en marcha del programa para favorecer al mayor número posible de docentes. El análisis de este ámbito refleja, en general, que los actores eligieron sus mejores estrategias posibles con base en la estructura de incentivos del programa.

Los docentes lograron que en Aguascalientes y San Luis Potosí se nombrara a un miembro del sindicato como coordinador del programa, lo que indica un intercambio de apoyo. El resultado es la preservación de la estabilidad política en los estados. En Guanajuato, las autoridades educativas estatales terminaron con la práctica de nombrar a un docente como Coordinador del programa designaron a uno ajeno al sindicato para evitar conflictos con el gobierno federal representado en la Comisión nacional de Carrera magisterial.

En Aguascalientes y Guanajuato las autoridades educativas no aportaron recursos para el programa pues no existió un compromiso activo en ese sentido. Sin embargo, aunque San Luis Potosí aparentó ser una excepción, los involucrados sospecharon que los recursos que las autoridades educativas habían aportado a la CM provinieron de las economías que generó el mismo programa. En ninguno de los tres estados analizados se informaba a los docentes sobre el monto anual de las economías que generaba el programa. Esta situación cambió cuando el sindicato de docentes ex-federales reclamó estos recursos en San Luis Potosí presentando sus propios cálculos. A partir de ese momento las autoridades estatales se vieron obligadas a proveer información sobre las economías para evitar conflictos con el sindicato. Como resultado, éste se convirtió en un contrapeso al poder que ejercen las autoridades educativas estatales durante la administración de los recursos financieros. En cuanto a la búsqueda de programas que respondan a las necesidades locales del sector educativo, Guanajuato fue el único estado que pudo articular una oferta paralela y distinta a la Carrera magisterial, mientras que los otros dos estados permanecieron pasivos en este aspecto.

Sin embargo, el gobierno de Guanajuato asumió un papel aparentemente pasivo en relación con la implementación de la Carrera magisterial pues en una ocasión permitió que expedientes irregulares de los docentes fueran enviados a la Coordinación nacional de la CM . Esto, sin embargo, tuvo como propósito evitar conflictos en el ámbito local y, a la vez, demostrar a los docentes que el gobierno federal era el único que podía autorizar ingresos y promociones en el programa y que el gobierno estatal nada podía hacer al respecto. Así, este último dejó que el gobierno federal rechazara los expedientes irregulares y se enfrentara directamente a los reclamos de los docentes.

En cuanto a la evaluación en los comités escolares se observó que en todas las escuelas del país estos otorgaron el máximo puntaje posible a los maestros en el factor de desempeño profesional. Debido a esta falta de objetividad, la Comisión nacional de la CM redujo el peso de este factor en la evaluación global de 35%, en 1993 a 10% en 1998. Mediante esta práctica de otorgar el máximo puntaje a los docentes los directores de las escuelas, que presiden los comités escolares a la vez que pertenecen al SNTE y participan en la Carrera magisterial, evitan conflictos con sus maestros. Estas conductas sólo pueden explicarse por la estructura de incentivos que enfrentan los actores y lleva a concluir que únicamente su modificación logrará resultados diferentes.

Hasta ahora la implementación del programa ha logrado los objetivos del gobierno federal de convertirse en el rector del subsector delegando la operación de programas específicos y de fragmentar el poder de negociación del SNTE frente a él. Sin embargo, poco tienen que ver estos objetivos con la mejoría de la calidad de la educación que se imparte y que se supone se lograría con la evaluación imparcial de los docentes.

CONCLUSIONES Y APRENDIZAJES DEL ANÁLISIS DE LA IMPLEMENTACIÓN DE LA CARRERA MAGISTERIAL

Las percepciones y las acciones de los actores involucrados en la implementación de la Carrera magisterial revelaron que algunos de los incentivos más importantes para que los actores adquieran un compromiso, o sentido de pertenencia, con una política son: la delegación de poder de decisión, la discrecionalidad para adaptar los programas a las necesidades locales y en el uso de los recursos financieros.

Si el gobierno federal (el principal) desea que las autoridades educativas estatales (sus agentes) se comprometan a vigilar el cumplimiento de los lineamientos de la Carrera magisterial, entonces, no puede considerarlos únicamente como operadores del programa. Es necesario que sientan que se benefician con el programa para que lo conciban como una oportunidad de desarrollar el sistema educativo en sus estados, y no como una reforma impuesta por el gobierno federal. Hasta ahora las entidades federativas perciben que no obtienen ningún beneficio del programa por lo que es necesario crear acuerdos entre el gobierno federal y los estatales para que, a través de las negociaciones, se compartan los beneficios y los costos de su ejecución. El hecho de que la formulación del programa no incluyó la opinión e intereses de las autoridades educativas estatales hace que sea percibido en los estados como una carga adicional producto de un mandato federal. Además, al financiarse únicamente con recursos federales se reduce el interés de parte de las autoridades estatales por el buen funcionamiento del programa ya que nada tienen que perder si el programa fracasa. Estas son algunas de las razones por las cuales los estados no pueden ser concebidos únicamente como operadores de programas federales.

Parte del fracaso de los docentes en este programa se debe a que los actores no pueden ser juez y parte durante la implementación, es decir, el hecho de que sea el propio sindicato quién participe en la evaluación de sus agremiados distorsiona los resultados de lo que debería ser una evaluación imparcial.

Por lo tanto, si se desea impactar la calidad educativa, como afirma el discurso oficial del gobierno federal, es necesario implementar una evaluación externa de los docentes que participan en la Carrera magisterial, además de modificar la estructura de incentivos contenida en las reglas formales e informales que inciden en el programa. Entre las reglas formales se encuentran los Lineamientos Generales de la Carrera magisterial y las carpetas técnicas que indican cómo distribuir las transferencias federales para el programa. Las reglas informales corresponden a los principios generalmente aceptados (o internalizados) por los docentes, por ejemplo, como el que señala la competencia entre ellos es innecesaria y, el hecho de que el programa es competencia exclusiva de los docentes y las autoridades educativas, lo cual excluye a otros actores que también tendrían interés en mejorar la calidad educativa.

Siempre que exista una delegación de funciones, de acuerdo con la teoría de agente-principal, el actor-principal no podrá vigilar todas las acciones de los agentes. Esto se debe, en parte, al elevado costo de la supervisión. Por lo tanto, el desvió de recursos y otras irregularidades están siempre presentes en las políticas públicas. En otras palabras, el riesgo moral (moral hazard) estará siempre latente por lo que modificar los incentivos puede ayudar a reducir costos de supervisión y a alcanzar los objetivos de los programas.

Una transformación de los incentivos contenidos en la regulación del programa implicaría, por ejemplo, otorgar el financiamiento para la Carrera magisterial en los estados según los resultados obtenidos. Esto requiere que se discutan cuáles son los resultados relevantes que debe buscarse cumplir en este tipo de programas. Es labor de los especialistas en asuntos pedagógicos determinar si para elevar la calidad educativa es necesario evaluar a los alumnos de los docentes o proveer cursos de capacitación que demanden más habilidades de los docentes para acreditarlos. Sin embargo, es necesario considerar que si bien las coordinaciones estatales de la Carrera magisterial pueden compartir su experiencia en la administración del programa (que incluye los acuerdos alcanzados entre actores o policy outcomes) con sus homólogos en otros estados, no es aconsejable comparar los resultados del programa ( policy outputs ) entre estados pues sus condiciones son muy diferentes. 8 Lo que sí puede hacerse es comparar los resultados de las políticas ( policy outcomes ) en distintos momentos, en el mismo territorio estatal y con base en ello modificar el diseño del programa (sus incentivos) y el papel que cada actor tiene en el desempeño de una política lo cual incide en los resultados ( policy outcomes ) alcanzados.

NOTAS

1. Véase Santizo 2002.

2. Los burócratas prefieren crear reglas y transformar procedimientos mientras que los tecnócratas enfatizan la relación insumo-producto para lograr eficiencia en la administración pública (McGinn y Street 1984: 36).

3. Joseph E. Stiglitz, como ex-vicepresidente del Banco Mundial, provee amplias explicaciones de cómo el Fondo Monetario Internacional impuso modelos para el desarrollo sin tomar en cuenta las consecuencias que podrían tener en los países menos desarrollados, y afirma «rara vez vi discusiones y análisis cuidadosos sobre las consecuencias de políticas alternativas: sólo había una receta y no se buscaban otras opiniones… la ideología orientaba la prescripción política y se esperaba que los países siguieran los criterios del Fondo» (Stiglitz 2002: 16).

4. Este tema es analizado con más detalle en Santizo C. 1997. Las Perspectivas del Nuevo Federalismo: El Sector Educativo. Las Experiencias de Aguascalientes, Guanajuato y San Luis Potosí. Documento de Trabajo número 56. División de Administración Pública, Centro de Investigación y Docencia Económicas, México.

5. En los Lineamientos Generales de Carrera Magisterial de 1993, y posteriormente en los de 1998, se incluye el peso que cada uno de estos factores tendrá en la evaluación global anual de cada docente. En un principio el peso de cada criterio se negoció entre la SEP y el SNTE , después con la experiencia de la implementación del programa el gobierno federal tuvo que ajustar el peso de uno de los factores pues los Comités Escolares de Evaluación, en cada escuela del país, discrecionalmente asignaron el más alto puntaje a los docentes bajo su cargo (Santizo 2002).

6. Richardson y Jordan identificaron los operating understandings , o convenciones, utilizados en las políticas públicas británicas y los clasificaron en las siguientes categorías: negotiated order, negotiated environment y accomodation (Richardson y Jordan 1979: 103).

7. La información contenida en esta sección proviene de entrevistas entre la autora y los principales actores involucrados en la implementación de Carrera Magisterial en el gobierno federal y los gobiernos de Aguascalientes, Guanajuato y San Luis Potosí. Las entrevistas se realizaron en los años 2000 y 2001.

8. La distinción entre policy outcomes y policy outputs consiste en que los primeros son producto de las negociaciones y acuerdos entre los actores. Estos son consecuencia del proceso de la implementación. Algunos de los outcomes observados en la Carrera magisterial son: la cooperación entre las autoridades educativas y los sindicatos durante la implementación del programa y la no cooperación entre las autoridades educativas estatales y el gobierno federal. En contraste, los policy outputs requieren de un período de tiempo mayor para poder ser observados. En el caso de Carrera Magisterial uno de los policy outputs esperados es el incremento en la calidad educativa. Los policy outputs requieren de métodos de evaluación cuantitativos mientras que los policy outcomes surgen de la evaluación cualitativa. El propósito de la investigación a la que se hace referencia en este trabajo (Santizo 2002) es analizar los policy outcomes de la implementación de Carrera Magisterial. Estos son el producto de la estructura de incentivos que los actores enfrentan, que constituyen una de las características estructurales de las redes de política, y de la relación entre las características estructurales de una red y las propiedades de los actores, así como de las relaciones interactivas entre ambas y el contexto en el que se desenvuelve una red. Para identificar policy outcomes es necesario analizar la implementación como un proceso en donde los actores interactúan en un intento por reformular el contenido de las políticas según sus intereses (Lane 1998: 97).

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E-Local -La descentralización de la educación en México

E-Local -Consideraciones sobre el magisterio de educación básica

Consideraciones sobre el magisterio de educación básica

Jorge E. Mesta Martínez

Ma. Eugenia Espinosa Carbajal

Docentes de la DGENAM

1- La tradición normalista

Para los viejos maestros ser copartícipes de una educación de Estado los hacía profundamente orgullosos,  se sentían ser uno de los productos más acabados de una de las promesas de la Revolución mexicana: la educación pública, laica y gratuita; promesa  que quedó plasmada en el artículo 3º. que era a la vez y al igual que toda la Constitución, norma y programa a realizar.1

Pero su orgullo no sólo se circunscribía al apoyo a la educación y su norma inmediata el Artículo tercero, se consideraban también parte integrante y constructores del Estado revolucionario emergente: el nacionalismo, el antiimperialismo, el jacobinismo, el rescate de nuestro pasado histórico -sobre todo el legado de las culturas prehispánicas- así como la integración a las luchas populares, entendiendo la integración como el apoyo a las mayorías pobres, sobre todo campesinas, obreras e indígenas, todo con imágenes, simulaciones y envolturas socializantes, serían los valores que servirían de amalgama a la participación de los maestros.

Estos valores dirigieron conductas y comportamientos que se expresaron nítidamente en actos cívicos, manifestaciones artísticas, discursos e intervenciones públicas de funcionarios de las instituciones educativas y  de los diversos sindicatos primero y del SNTE después.2

La educación se entendió, como la entendieron los constituyentes del 17, como  derecho social, factor de movilidad social y elemento fundamental de consenso político, dándole un papel  privilegiado, como si ella misma fuera la panacea de la redención y salvación de nuestro país, olvidándose de los otros órdenes de la realidad: la política económica y  la estructuración de un orden político más justo y participativo.

Los maestros formados en las escuelas normales, producto de un pasado cuyas raíces estaban en la Revolución mexicana, sirvieron indudablemente a la construcción del poder que se estaba construyendo, las formas que adquirió éste poder en México: centralización, corporativismo y partido hegemónico, -no privativo sólo de nuestro país- permitieron el control político y la gobernabilidad que dio estabilidad por cerca de 70 años a nuestra nación y permitió la acumulación de capitales y riqueza necesarios que sirvieron de base para construir una sociedad de mercado, con el apoyo del uso y abuso del Estado. Sin este apoyo, es decir, sin la política económica instrumentada por el Estado mexicano –avalada por los organismos internacionales- no se puede entender el origen de la mayoría de los capitales que hoy usufructúan el poder económico y que son los beneficiarios directos, casi únicos, de los tratados de libre comercio y de la globalización.

Las escuelas normales, sus organismos de actualización y sus instituciones directivas y normativas: las Misiones culturales, las normales rurales, el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio (IFCM),  la Dirección General de Educación Normal (DGEN) y posteriormente la unión de éstas últimas en la Dirección General de Educación Normal y Actualización del Magisterio (DGENAM) fueron actores destacados de ese proceso, con sus euforias y dramas, con sus triunfos y errores .

                      

2- La crítica de izquierda

Pero este país cambió como fueron cambiando los contextos internacionales, de una escasa población de quince millones al inicio de siglo a más de sesenta a finales de los años sesenta, de una población rural a una urbana, de un país con ausencia de clase media a un país con un crecimiento importante de la misma,  además del surgimiento y crecimiento de grupos sociales que acaparaban la riqueza y luchaban por el control político.

De un entorno internacional de cooperación con el bloque socialista a la guerra fría, de un permitir las veleidades socializantes y populares a un endurecimiento de posiciones políticas y posturas ideológicas y a una arterosclerosis política que impedía nuevas ideas, proyectos y alternativas.

Los símbolos de la unidad en torno al Estado revolucionario: la justicia social y un Estado popular, se vieron cimbrados primero por las huelgas magisteriales y obreras de 1956, 1958, 59 y 60. El mito fundante de la continuidad de la Revolución mexicana y sus símbolos fueron cuestionados, sobre todo por los centros públicos de educación superior especialmente por la intelectualidad de izquierda participante en las universidades. La represión del movimiento obrero y magisterial y la cerrazón del gobierno a cualquier manifestación disidente, unido al contexto internacional: la Revolución cubana, la discrepancia chino-soviética, la lucha anticolonialista, la guerra de Vietnam, pondrían en duda el carácter revolucionario y popular de nuestro régimen político. Proceso que culminó con el movimiento de 1968.

La crítica más acerba se dio en torno a la educación y a la formación de profesores, es decir a la educación normal. Como menciona Beatriz Calvo:

En resumen, una importante función de la educación nacional ha sido la trasmisión de la ideología oficial y, como parte de ésta, la inculcación de los educandos de un profundo nacionalismo. “Estos sienten vivir en un país libre, unido y democrático…Que los niños  mexicanos sean en su gran mayoría de un gran nacionalismo, que acepten sus símbolos y mitos, que se sientan profundamente vinculados con su patria, es normal. Para ello reciben una educación de contenidos nacionales y nacionalistas”.(pp.103-108) Y es en este sentido que la educación normal resulta determinante para la trasmisión de esta ideología. Durante el tiempo que el normalista pasa en la normal, recibe, además, otra preparación de “especialista”: “especialista“ en el rito político, con el objeto de convertirlo en uno de los más importantes agentes de la trasmisión de la cultura política. Por una parte, se le insiste sobre la legitimidad de nuestros gobiernos como gobiernos revolucionarios que siempre actúan fieles a los valores, principios y mandatos de la Revolución mexicana; se hace hincapié en la importancia de aquellas reformas sociales dirigidas a las masas, tales como reivindicaciones sociales de los grupos más necesitados, la liberación del obrero y campesino, la reforma agraria, la alfabetización de las masas, la construcción de las carreteras, hospitales, escuelas, la organización obrera, la industrialización del país, el rescate de los recursos naturales, etcétera, que han permitido hacer efectivos los postulados de la revolución; también se le insiste en lo trascendental de la ejecución de una de las funciones del profesor de primaria: la realización de actividades cívicas que tienen como objeto la inculcación en sus alumnos de los símbolos nacionales: héroes, fechas históricas, mitos y ritos del nacionalismo, tales como cantos, fundamentalmente el himno nacional, representaciones teatrales con temas históricos, honores a la bandera, que conlleva el aprendizaje de conductas de disciplina y respeto ante ésta, desfiles conmemorativos de fechas históricas, como el 16 de septiembre o el 20 de noviembre, por ejemplo.3

Las críticas de la izquierda no se circunscribieron a la formación de maestros sino a todo el proyecto educativo, encontraron demagogia en todas partes, socavando en el terreno teórico-ideológico no solo las bases del Estado al que identificaban con el partido en el gobierno, sino también de la educación pública. No supieron diferenciar lo que era la herencia política de años de lucha de la independencia a nuestros días, incluyendo la Revolución mexicana,  no diferenciaron lo que era el Estado como órgano de control político de las clases y grupos subalternos con el Estado que era valladar y muro contra las tendencias hegemónicas de país vecino del norte; de esa manera prepararon, sin pretenderlo, la llegada y consolidación del grupo tecnocrático que coincidía, aunque por otros motivos, con las critica al Estado surgido de la Revolución. Fueron el trasfondo o antecedente, junto con otros elementos, de la entrada del proceso neoliberal en México

El corporativismo del Estado y la cerrazón de la dirigencia sindical, hicieron que estas críticas -justas en muchos aspectos- se trasladaran del ámbito académico y de las aulas a la confrontación sindical, surgiendo la división entre maestros democráticos e institucionales que aún pervive con sus matices hasta nuestros días, dando origen a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) a finales de 1979.

La fallida reforma  educativa de López Portillo y la suspensión del proceso de descentralización fue adjudicado únicamente al SNTE y su grupo dirigente Vanguardia Revolucionaria, sin ver y comprender a fondo otros intereses que al ser afectados contribuyeron a su suspensión.

3- En búsqueda de explicaciones. El análisis del proceso de formación de profesores

Bajo esas condiciones se dan los procesos de cambio y transición, no sólo por razones de orden ideológico o político, sino sobre todo por el cambio en los entornos nacional e internacional: la caída del socialismo realmente existente; la hegemonía de un sólo centro político, los EEUU; el triunfo indiscutible de la sociedad de mercado junto con los procesos de la globalización, aceleran la descomposición del orden político nacional, y la exigencia de una refuncionalización del Estado mexicano con sus hegemonías y su relación con los EEUU, marcando nuevas explicaciones y justificaciones sobre el proceso histórico nacional y de los sucesos y acontecimientos actuales que aseguren la gobernabilidad y el consenso en la población. La educación, por lo tanto, tiene que cambiar y con ella la formación de maestros, a los que hay que asignarles un nuevo rol que se ajuste a las circunstancias actuales.

Es así como se buscó nuevas explicaciones del fenómeno educativo, del papel de las escuelas normales y se propuso una reforma integral, todo en el sexenio de Carlos Salinas y continuado en el de Ernesto Zedillo. Destacando nuevos centros de explicación: el Departamento de Investigaciones Educativas del IPN (DIE) y el Colegio de México, así como algunos investigadores pertenecientes a los cuerpos de apoyo de la Secretaría  de Educación, de la subsecretaria de Educación Básica y Normal y del Comité Mexicano de Investigación Educativa ( COMIE).

En ese ambiente se producen diversos documentos de los cuales se destacan los de Alberto Arnaut Historia de una Profesión, altamente difundido por la SEP y El sistema educativo mexicano de Carlos Ornelas, textos no únicos pero si referencia necesaria para comprender los nuevos tiempos.4 Ambos autores coinciden con el punto de vista de la nueva oficialidad, de allí su divulgación y apoyo.

Otros escritos mas sintéticos serán la base de nuestros comentarios, estos son: “Los maestros de educación primaria en el siglo XX” de Arnaut y Los maestros visiones desde el poder de Ornelas.5

En su texto Alberto Arnaut encuentra como elementos de continuidad en la historia del magisterio, la lucha de los maestros por: 

•   su identidad,

•   el monopolio y la dignificación profesional,

•   mejorar los salarios, y

•   elevar su status social,

Además de exigir su participación en la:

•   definición de políticas educativas,

•   realización de planes y programas, y métodos de enseñanza,

•   formación, reclutamiento y movilidad de los maestros.

En cuanto a la historia de los maestros a partir del siglo XIX la divide en las siguientes etapas:

1a – Municipalismo y normalismo que abarca el siglo XIX hasta el porfirismo, se caracteriza por:

•   ser una profesión pública municipal

•   la formación de las normales

•   los conflictos entre normalistas y no normalistas por el control de los servicios educativos y para la autorización del ejercicio de la profesión.

Afirmando:

Las normales y sus egresados nacen, pues, centralizados y apoyan  la empresa centralizadora del ejecutivo federal y de los gobiernos estatales dentro de sus respectivas jurisdicciones: en el DF y los estados de la República. Al mismo tiempo, las normales y los normalistas de los estados despeñan un papel descentralizador en el conjunto de la Republica. Apoyan y promueven la centralización de las escuelas municipales en los gobiernos de los estados, pero, al mismo tiempo, rechazan la centralización de las escuelas estatales y municipales de toda la Republica, promovida por el ejecutivo federal.

El argumento:

centralizar los servicios educativos significaba liberar de todos esos males [“las autoridades municipales -decían- son incapaces en casi todos los sentidos para responsabilizarse de la instrucción primaria: son ignorantes, arbitrarias, inestables, pobres”] a la profesión docente, liberarla principalmente de la personalizada, fluctuante, autoritaria e ignorante política municipal.6

2a- La descentralización revolucionaria. Comprende los períodos de Madero y el Gobierno Constitucionalista de Carranza, sus rasgos:

•   retorno a la municipalización

•   inicio del uso político del gremio magisterial.

3a- Los maestros posrevolucionarios:

•   expansión de las escuelas rurales

•   desplazamiento del antiguo normalismo y construcción de uno nuevo.

Comenta Arnaut:

El normalismo decimonónico había sido desplazado por el magisterio rural. Con el tiempo, el magisterio rural se transformaría en el normalismo posrevolucionario, mediante diversos programas dispuestos por las autoridades federales y locales para la “profesionalización”, normalización y nivelación laboral del magisterio en servicio.

y continua:

En los primeros años de la década de los cuarenta, la profesión docente no sólo se había convertido en una profesión que dependía principalmente del gobierno federal, sino que estaba encuadrada dentro de una organización sindical casi única.7

Este proceso de centralización y estatización, según el autor de Historia de una Profesión, logra un avance con la constitución del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) en 1943, cuyo crecimiento numérico y participación política lo hacen una fuerza hegemónica en los asuntos educativos, por lo que considera que:

A menudo el reclamo de mayor participación del magisterio en la definición y ejecución de políticas es una bandera que enarbola la representación sindical como una estrategia, no para impulsar, sino para bloquear, reorientar o cancelar los proyectos de cambio en el sistema educativo.8

además

La exigencia sindical de negociar los asuntos educativos responde, pues, no sólo a una antigua demanda del magisterio, sino también a una estrategia sindical tendiente a consolidar su influencia sobre el sistema educativo o, al menos, a llevar los asuntos educativos al terreno de una relación bilateral entre la SEP y el SNTE.9

Todo esto ha llevado a una enorme rigidez del la administración de la SEP, donde los empleados son inamovibles, los reclutamientos de personal tienen ingerencias sindicales, además que mucha autoridades medias deben su fuente de legitimidad el SNTE. El magisterio:

profesional o semiprofesional generalmente tiende a resistir el cambio -en la profesión y en los servicios educativos-, sobre todo aquel que se intenta promover “desde afuera”, “desde detrás del escritorio“, desde el poder político o desde la sociedad.10

y se pregunta:

¿A qué se debe que la energía profesional del magisterio, a veces, se pronuncie en contra del mejoramiento de los servicios educativos?

Y se responde:

Uno de los factores que más contribuyen a configurar este fenómeno es el monopolio de la profesión docente por una representación sindical, con las características del SNTE.11

esto además porque el sindicato es:

Uno de los fundamentales ámbitos de la socialización de los maestros, quizá el principal, después de la escuela normal donde se formaron y la escuela donde trabajan.12

Pero el trabajo de todos los días tiene que ver con el sindicato. No hay profesor que no tenga una inmensa y frecuente relación con las cuestiones sindicales. Y no se puede esperar menos, pues de su relación con el sindicato dependen su ingreso y su permanencia en la profesión, su plaza, sus condiciones de trabajo, sus expectativas de promoción, sus prestaciones sociales, el pago del sueldo y el trámite de su jubilación.13

Así:

La fundación y consolidación del SNTE, la relativa estabilidad de la vida interna de la SEP y de la relación entre ambos, significaron para la mayoría de los maestros una garantía para la vigencia de sus derechos profesionales.14

Sin embargo, con el paso del tiempo y el crecimiento de la SEP y del SNTE, los derechos profesionales del magisterio comenzaron a ser expropiados, anulados y contradichos, debido a la lejanía y la complejidad que existía en las direcciones centrales del ramo y del sindicato, especialmente en los organismos encargados de hacerlos efectivos.

En lo que se refiere a la función de formación y mejoramiento profesional:

Con notables excepciones, los organismos encargados de la formación, capacitación y mejoramiento profesional se convirtieron en “agencias tituladoras” del magisterio, como resultado de la influencia o presión sindical o, simplemente, por la masificación de las instituciones y programas15

Todo lo anterior ha llevado a la disolución, acotamiento de las asociaciones pedagógicas y las instancias colegiadas (academias, consejos) y por los mismo a la disminución del nivel académico, confundiéndose lo administrativo, lo académico y lo laboral, sujetando las decisiones al ámbito político-laboral. Esto sobre todo porque:

La derrota de los intereses educativos por los sindicales se debe a que, generalmente, la autoridad educativa tiene que actuar dentro de límites mucho más estrechos que la representación sindical. Aunque las autoridades cuentan con amplias facultades jurídicas para la dirección del sector, deben limitarse a ellas, e incluso dejar de ejercer algunas que parecen un “ilegítima intromisión” en la vida interna del sindicato, es decir, no un ejercicio de la autoridad, sino un acto “autoritario” que atenta contra las condiciones de trabajo del personal de la secretaría.16

La profesionalización del magisterio para el futuro tendrá que resolver una:

serie de contradicciones de origen entre la cantidad y la calidad, entre necesidad de la expansión y el imperativo del mejoramiento de los servicios educativos, entre el mejoramiento profesional y el mejoramiento económico del magisterio, y entre cualquier pirámide meritocrática y el igualitarismo que subyace en cualquier proyecto sindical.17

En el análisis que nos presenta Arnaut en el texto comentado, el SNTE es el actor protagónico de  la obra, donde el pone  el libreto, las comparsas, la coreografía, es productor, director y llena el escenario, pero cabe la pregunta : ¿y el Estado donde ésta? ¿que papel ha jugado? ¿a quien ha beneficiado dicha política?, ¿quien, que o quienes han salido más perjudicados? La respuesta no la da él, cuando menos en el trabajo mencionado, pero sí Ornelas.

La ponencia de Carlos Ornelas intitulada “Los maestros mexicanos. Visiones desde el poder” parte de la siguientes tesis:

Con el fin de conquistar  a los maestros para la causa del poder, los gobernantes constituyeron un discurso edificante que se reproduce en el tiempo con diferentes características, pero con un mensaje similar: el maestro es una persona ejemplar, un ser que se distingue del resto de la sociedad, un sujeto de cualidades morales sobresalientes que, aun en condiciones adversas, lo hicieron capaz de erigir el edificio educativo de la patria mexicana.

prosigue:

En los tiempos de Vasconcelos el maestro era un misionero, un agente productor de valores culturales superiores, era altruista y el portador de la civilización. En los tiempos de la educación socialista, el maestro fue un organizador, un abanderado de la causas populares, un forjador de la conciencia social y un promotor del progreso por medio de la lucha de clases. En los tiempos de la unidad nacional fue un apóstol, un personaje abnegado que ponía todo su esfuerzo individual y colectivo al servicio de las mejores causas; era, en pocas palabras: quien moldeaba la nacionalidad.18

Desde su punto de vista los maestros han tenido una relación contradictoria con el poder, a veces conflictiva pero en la mayoría de los casos estable y de cooperación. En cada etapa del desarrollo del Estado, éste le asignó tareas, pero el eje conductor era la política, la búsqueda de la legitimidad y del consenso, hasta llegar a los años cuarenta:

las disputas de los maestros contra el gobierno no eran tan viscerales como lo fueron después. Quizá las pugnas al interior del gremio eran más importantes. La existencia de cientos de pequeños sindicatos dificultaba las tareas de administración de las relaciones laborales y de negociación colectiva para la SEP. Eran tantos y tan variados los interlocutores que hacían todo el andamiaje burocrático de la Secretaría lento, reiterativo y sin posibilidad de establecer normas racionales: Además, muchos de aquellos sindicatos seguían siendo fieles, más de palabra que de obra, a la educación socialista y estaban dirigidos por los cuadros del antiguo Partido Comunista. Los maestros eran casi el único gremio importante que no estaba incorporado al partido en el poder ni formaba parte del pacto corporativo entre el Estado, los trabajadores y los empresarios. La unidad de la nación demandaba también la cohesión de los maestros- se decía desde el poder- y se actuó en consecuencia: se fundó el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.19

En su interpretación la fundación del SNTE le evitó al Estado los planteamientos sobre los  maestros elaborados y justificativos, quedándole un discurso mediocre,  asegurándose el control dándole prebendas a los dirigentes, lo que le llevó a perder el control de los procesos educativos hasta 1989.

A partir de ese año, con la caída del grupo Vanguardia Revolucionaria del Magisterio y su dirigente vitalicio, el profesor Carlos Jonguitud Barrios, el gobierno intenta recuperar sus funciones rectoras, pero no tiene discurso coherente y atractivo para los maestros que viven la transición de fin de siglo. Y, en este caso, el discurso del pasado no es de utilidad; estoy convencido que el maestro de hoy y el del mañana no quiere ser misionero, ni organizador social, ni apóstol, acaso desea ser un profesional respetado y valorado por la sociedad. ¿No sería conveniente considerar al maestro como un ser humano común, con debilidades, necesidades materiales y espirituales y, al fin y al cabo, un profesional como cualquier otro?.20

Carlos Ornelas coloca al Estado como el actor y al SNTE y los maestros como subalternos, los manejables, aunque en el caso del SNTE, éste se escapa del control hasta 1989 con la reforma salinista.

La visiones sobre el magisterio por lo tanto son disímbolas, contrastantes, pero hay elementos comunes: el carácter político de la participación magisterial, identificar dirigencia sindical con el sindicato, por eso la propuesta de profesionalizar al magisterio, haciéndole que se preocupe por su hacer en el aula, en el cubículo, en el laboratorio, que tenga una posición más neutra, objetiva, equidistante del poder y de los conflictos político. Esta propuesta es la que hoy determina el perfil del egresado de las escuelas normales. La pregunta es: lo neutro, lo profesionalizante, lo equidistante del poder ¿no es también un posición política, máxime los procesos globalizadores, la pérdida de las identidades y valores nacionales el debilitamiento del Estado nacional y la marginación social?

Bibliografía

Arnaut, Alberto, Historia de una profesión. Los maestros de educación primaria en

México.1887-1994: México. SEP/CIDE, 1998 (Biblioteca del normalista)

- “Los maestros de educación primaria en el siglo XXI” en Pablo Latapí Sarre (Coord.), Un siglo de educación en México, V. II, México, FCE, 1998, 448p. pp. 195-229.

Bolaños, Víctor Hugo, Historia de la educación de México en el siglo XX contada por sus protagonistas. T. I, México, Educación, ciencia y cultura, 1982, 271p.

Calvo Pontón, Beatriz. Educación normal y control político, México, Ediciones Casa           Chata, CIESAS, 1989, 265p.

Córdova, Arnaldo, La ideología de la Revolución Mexicana. Formación del nuevo régimen, 2a. ed., México, ERA, 1973, 308 (El hombre y su tiempo).

Jerez Jiménez, Cuauhtémoc, La misión cultural del normalismo, México, Jertalhum, 1999, 59p.

Jerez Talavera, Humberto, Los grandes hitos de la educación en México y la formación del maestro. México, Imagen Editores, 1988, 174p.;

Noceda Curiel, Jorge, ¿Qué es el normalismo?, mimeo, inédito.

Ornelas, Carlos, El sistema educativo mexicano, la transición de fin de siglo. México, CIDE / Nacional Financiera / FCE, 1995, 371p.

- “Los maestros mexicanos. Visiones desde el poder”. Ponencia VI Encuentro Nacional y II Internacional de Historia de la Educación, Guadalajara, Jal., noviembre 27-29 de 1996.

Notas

1.- Cfr. Arnaldo Córdova, La ideología de la Revolución Mexicana. Formación del nuevo régimen, 2a. ed., México, ERA, 1973, 308 (El hombre y su tiempo).

2.- Cfr. Humberto Jerez Talavera, Los grandes hitos de la educación en México y la formación del maestro. México, Imagen Editores, 1988, 174p.; Cuauhtémoc Jerez Jiménez, La misión cultural del normalismo, México, Jertalhum, 1999, 59p.; Víctor Hugo Bolaños, Historia de la educación de México en el siglo XX contada por sus protagonistas. T. I, México, Educación, ciencia y cultura, 1982, 271p.; Jorge Noceda Curiel, ¿Qué es el normalismo?, mimeo, inédito.

3.- Beatriz Calvo Pontón, Educación normal y control político, México, Ediciones Casa Chata, CIESAS, 1989, pp. 265, pp. 39-40, 103, 108.

4.- Alberto Arnaut, Historia de una profesión Los maestros de educación primaria en México.1887-1994: México. SEP/CIDE, 1998 (Biblioteca del normalista) y Carlos Ornelas, El sistema educativo mexicano, la transición de fin de siglo. México, CIDE / Nacional Financiera / FCE, 1995, 371p.

5.- Alberto Arnaut, “Los maestros de educación primaria en el siglo XXI” en Pablo Latapí Sarre (Coord.), Un siglo de educación en México, V. II, México, FCE, 1998, 448p. pp. 195-229 y Carlos Ornelas, “Los maestros mexicanos. Visiones desde el poder”. Ponencia al VI Encuentro Nacional y II Internacional de Historia de la Educación, Guadalajara, Jal., noviembre 27-29 de 1996.

6.- Arnaut, “Los maestros op. cit. p. 198

7.- Idem. p. 200

8.- Idem.. pp. 204-205

9.- Idem. p. 205

10.- Idem., p. 207

11.- Idem., p. 208

12.- Idem. p. 209

13.- Idem. p. 210

14.- Idem. pp. 212-213

15.- Idem.p. 213

16.- Idem. p. 215

17.- Idem. pp. 223-224

18.- Carlos Ornelas “Los maestros op. cit. p. 1

19.- Idem. p. 14

20.- Idem. p. 15

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