Bestialidad y perversidad, hoy gobiernan juntas
SALOMÓN GARCÍA JIMÉNEZ
Bestialidad y perversidad, hoy gobiernan juntas
¡Pobre de México! ¡Pobre estado de Guerrero! Qué mala ha sido su suerte. Puros gobiernos ineptos y corruptos, en todos los niveles, desde lo nacional hasta el plano comunitario. Funcionarios estatales o municipales que no se preocupan en serio por el desarrollo social, ni siquiera del bienestar de su pueblo –de donde son oriundos–, menos por otras comunidades. Así son los de la administración pública, así se comportan los políticos, con rarísimas excepciones.
Estos perjudiciales “representantes” entienden la política como escalar puestos para ayudarse ellos y no para servir a la población que los eligió. En pocos días se convierten en vividores y explotadores de los ya de por sí empobrecidos habitantes en los caseríos urbanos y rurales. Cuando las comisiones campesinas llevan sus solicitudes y proyectos a las oficinas, los tratan con desprecio y no les hacen caso a sus demandas. En Tierra Caliente escuché el dicho ilustrativo y curiosa digresión para este mal miramiento: “si el tamo lo quiero para mí, no para los gorgojos”.
Pero el tema de hoy se va más allá de la burla. Los que ejercen el poder, lo hacen con brutalidad e infamia, con actitudes maquiavélicas. Sobre la marcha, recordemos lo que significan los dos adjetivos en cuestión: bestial, quiere decir cualidad de irracional, que carece de razón; y perverso, se refiere a ser sumamente malo, causar daño deliberadamente. “La bestialidad es un mal menor que la perversidad, pero es más temible”, es la frase célebre del filósofo griego, Aristóteles, que inspira estos párrafos.
Y a como están las cosas, quiero poner a la vista, concretamente, ejemplos de franca maldad e ilegalidad desplegados por el gobierno federal contra la sociedad mexicana indefensa en la coyuntura política vigente. También, exhibir a ciertos personajes y razones sociales que maniobran con crueldad y afectan a la población. Ojalá que esta colaboración contribuya a hacer conciencia sobre la situación y que los lectores críticos tomen las providencias del caso.
Estamos inmersos irremediablemente en el juego de la política, en la lucha de clases. Para que me entiendan, en medio de una complicada y prolongada partida de ajedrez, donde las piezas principales del equipo despótico –el rey y la reina– corresponden a personajes impopulares pero poderosos como Carlos Salinas de Gortari, Carlos Slim y la cúpula empresarial; en cambio, Elba Esther Gordillo (SNTE), Felipe Calderón Hinojosa, Diego Fernández de Ceballos, Televisa y TV Azteca, casi todos los locutores de la radio y prensa escrita, serían los alfiles, caballos y torres, colocados a diestra y siniestra de los potentados en el tablero. A esta primera línea de fuego –que incluye a legisladores y corrientes partidarias– se le conoce como la “ultraderecha”.
Y como peones en los casilleros del equipo negro, abundan los aduladores del régimen, serían los menos inteligentes, más no decentes -ya que practican la lambisconería y son premiados con cargos oficiales y dinero-, aquí entran muchos representantes priístas, panistas y perredistas, por ejemplo: Beatriz Paredes Rangel, Germán Martínez, Jesús Ortega, Fernando Gómez Mont (SG), Agustín Carstens (SHCP), Vicente Fox, Alonso Lujambio Irazábal (SEP), PGR, IFE, TEPJF, SCJN (instituciones deshonradas), Enrique Peña Nieto, gobernadores de los estados y elementos de sus bases.
La clase política en el poder es despiadada y cínica. Los Salinas, la Gordillo y hasta el mismo Calderón, se “instruyen” y aplican al pie de la letra –casi de manera fundamentalista– el texto El príncipe (escrito en 1513) del italiano Nicolás Maquiavelo, sobre todo la enseñanza rebuscada de “el fin justifica los medios”. De modo que para retener el poder, que es el fin de la política –para el autor y sus fieles alumnos– son permisibles acciones inmorales. Más exactamente dijo: “Si logra con acierto su fin se tendrán por honrosos los medios conducentes al mismo, pues el vulgo se paga únicamente de exterioridades y se deja seducir por el éxito”.
El renacentista también habló de ser astuto y aprender de los errores que cometieron los gobiernos anteriores. Y algo más, que por cierto no le sale bien a nuestro aprendiz de “príncipe”, Felipe Calderón, es la recomendación de Maquiavelo de “vivir en armonía con el pueblo”. Y no le funciona porque comenzó mal, cometió fraude electoral. Y luego, es una marioneta sin hilos.
Mientras tanto, los cuadros de los gobernados y el equipo de izquierda todavía no hacen un juego serio. Las piezas no están bien definidas y se necesita fortalecer la organización. Los sindicatos de obreros y sus centrales independientes, los frentes y coordinadoras populares, los electricistas y telefonistas, los obradoristas, las uniones campesinas e indígenas, los maestros democráticos, estudiantes, los colonos, empleados, transportistas, los pequeños comerciantes, las amas de casa, los ecologistas, profesionistas progresistas, los guerrilleros, los zapatistas, los villistas y demás grupos y gremios. Todos deben ocupar el recuadro que les corresponde, para armonizar los movimientos. Esta parte clara del tablero de ajedrez cuenta con millones de peones y dirigentes para moverse en diversas direcciones.
Tomemos como referencia lo expresado por otro gran estratega, el ex presidente chino Mao Zedong: “La política es una guerra sin efusión de sangre; la guerra una política con efusión de sangre”. O sea, que la política y la guerra son lo mismo, con o sin derramamiento de sangre. El experto en socialismo, nos da a entender que la lucha por el poder es a muerte. Los ciudadanos sencillos, muchas veces sin darnos cuenta, andamos entre los cascos de los caballos salvajes que se pelean por el poder.
Para muestra de vileza, un botón basta. Una descripción panorámica de cómo el poder mediático se ensaña contra el pueblo en momentos electorales, repitiendo miles de veces las mentiras a través de los medios de comunicación. Atacan a más no poder a la oposición crítica, los sacan de contexto y los acometen; politizan o hacen alharaca de temas triviales y entumen el cerebro de la gente con telenovelas y frivolidad. Todo, para que no proteste, para que no se dé cuenta del saqueo.
Desinforman y silencian la impunidad de sus aliados. Generan miedo con cualquier cosa que se les ocurre. Distraen la atención de la audiencia según les convenga, con “grandes” redadas, captura de capos; la detención ilegal del sociólogo colombiano Miguel Angel Beltrán, tratado como “terrorista” de las FARC. Se exagera con medidas sanitarias que “salvan al mundo”. Pero eso sí, los empresarios y comerciantes ricos, sólo ellos planean beneficiarse de los apoyos al turismo, por la crisis.
Ya para dejarlos continuar sus múltiples ocupaciones domingueras, les convido un fragmento del alegre ritmo ¡Ay Michoacán!, del grupo Gigantes del Molino, que se rola entre las huestes lópez-obradoristas: “Escuchen todos este corrido / lo que ha pasado allá en Michoacán. / Causa dolor y mucha pena / lo que ha pasado allá en Michoacán: / guerra de narcos es muy sabido, / la pena espanta a Michoacán. / Hay un espurio, qué presidente / la causa de eso ¡Ay Michoacán! / En mi país no hay democracia, / menos justicia ni libertad. / Por eso ahora quiero que sepas / la culpa de eso es Calderón. / Él y su gente son un peligro, / son la basura de este país. / Qué viva el pueblo que está marchando, / que viva el pueblo libertador”.
Dos efemérides:
27 de mayo de 1890. Nace Juan Ranulfo Escudero Reguera, en Acapulco, Guerrero. Así comienza el Corrido de los Escudero: “Voy a cantar un corrido / por desgracia de millares, / porque él corregía las leyes / civiles y militares. / Don Juan R Escudero / fue compañero e Vidales”.
31 de mayo de 1819. Nace Walt Whitman, periodista, ensayista e innovador poeta estadounidense. Una de sus obras: Hojas de hierba (1855). Una de sus frases para este día: “A mi juicio, el mejor gobierno es el que deja a la gente en paz”.
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