Diario de una maestra…¿Quién hablará de mí?

Bajo Palabra Hadassa Ceniceros ¿Quién hablará de mí?

A los profesores de mi familia y a los profesores amigos de quienes aprendo  dignidad, orgullo y  respeto sin alardes.

Son las 4.30 de la mañana, el despertador parece prolongar su timbre y convertirse en un zumbido insoportable. La mujer se levanta y se sienta a la orilla de la cama tratando de ubicar el nuevo día en su conciencia. Tarea difícil considerando que a ésta hora todavía está oscuro. Toma su toalla y se dirige al baño. El cuidado con que atiende su arreglo personal la entretiene un buen tiempo, de ahí que despierte tan temprano. Se seca el cabello con un secador hasta dejarlo impecablemente acomodado. Pasa a la cocina para poner la cafetera y cortar una fruta que le servirá de desayuno. Termina de vestirse, enseguida viste a su hijo que duerme en su cama. Toma algo de alimento de prisa mientras revisa la mochila escolar y otra mochila de ropa para el niño. Enciende el auto, hace varios viajes acomodando su portafolio, laptop, mochilas y por último carga el niño dormido y lo instala en el asiento trasero. Recorre cuarenta minutos en auto hasta llegar a la casa de su madre donde deja al pequeño, de ahí acude a la escuela primaria, ya a las seis de la mañana, se dirige a su centro de trabajo en un recorrido de casi una hora. Debe estar a tiempo para tocar el timbre de la escuela donde trabaja, a las 6:50.

Este día inician las clases del nuevo ciclo escolar, tiene un grupo de treinta y dos jóvenes-niños   de primer año en una colonia de la periferia de la ciudad.

A las siete de la mañana cuando llega al salón ella lleva ya tres horas trabajando. Organiza a los niños en el nuevo sistema de secundaria que van iniciando y explica a pausas la forma en que trabajarán durante el año escolar. Esta tarea es interrumpida en varias ocasiones por la presencia de padres de familia que piden hablar con ella para explicarle las causas por la que falta algún documento a un alumno o piden consideración par algún otro joven que presenta problemas de conducta.

Algunos de los familiares son considerados y respetuosos pero otros resultan agresivos y groseros en la forma de reclamar un lugar en el grupo de la profesora.

Antes del receso una niña se desmaya y la profesora tiene que auxiliarla, la lleva a un centro de salud de la misma colonia donde la atienden y descubren que la menor no ha comido bien desde hace algún tiempo, le compra un jugo y galletas y la lleva a su casa no muy lejos de la escuela.

Así trascurre la mañana, apenas tuvo tiempo de tomar algún refrigerio nada saludable pero suficiente para aplacar el hambre durante el receso. A las doce del día quisiera quitarse los zapatos que le molestan pues ha estado de pie desde que llegó. Una hora después, a la hora de salida, le encargan que entregue una documentación en las oficinas de Servicios Escolares porque queda en su camino de regreso a casa de su madre a donde tendrá que regresar por su hijo.

Ya liberada de estas tareas conduce el auto con la prisa que da el hambre y la urgencia por saber cómo le fue a su hijo en el primer día del  primer año de primaria. En el camino enciende el radio del auto y escucha noticias nacionales, alguien lee una columna editorial de un periódico en donde “se explican, atraso, delincuencia, falta de empleo, narcotráfico, mediocridad, pereza, indecencia” y muchos otros males debido a los profesores y su bajo nivel.

Al escuchar este comentario la profesora se enoja impotente, llega  a casa de su madre y le cuenta lo que escuchó, llora al hacerle el relato. Con licenciatura en Educación, con Maestría en Pedagogía, experiencia de muchos años y con las mejores calificaciones en el estado para ocupar el nivel que tiene, no hay quien hable de sus esfuerzos ni de los de muchos otros compañeros, ni de sus méritos académicos. ¿Por que nadie habla de mí? El trabajo cotidiano, rutinario, pero eficaz, permanente y puntual no se menciona. Los acentos se ponen en un porcentaje de profesores que no aprobaron una evaluación destinada a seleccionar a quienes ocuparán plazas.

Los discursos oficiales dicen que la honradez,  rectitud y eficiencia son los únicos criterios para asignar plazas y entonces se preguntan los profesores activos ¿cómo es que los jóvenes asignados a las casillas en las últimas elecciones, activistas del partido de la lideresa vitalicia del magisterio, aseguran que gracias a su participación recibirán interinatos, plazas y becas? ¿En qué estadística aparecen ellos? ¿Quién falta a la verdad?

Existen muchas historias escritas diariamente que se refieren a la dedicación, eficiencia y sacrificios de muchos, pero muchos profesores en todo el país.

Miro la seriedad con la que tratan los temas educativos, el interés con el que investigan las innovaciones didácticas  y la decisión con la que defienden aspectos que deberán conservarse en la práctica docente.

En este período de regreso a clases, el deporte de moda parece ser “péguele al profe”.

Hace falta honestidad y valor para rescatar todo aquello que dignifica la labor de los maestros.

Empiezo con mi familia, sigo con los amigos, pero lo hago en nombre de mis maestros y los de mis hijos, todos.

…Sobre otros arrojaron los dioses
la inexorable luz de la gloria, que mira las entrañas y enumera las grietas…

(Borges, Jorge Luís. A un poeta menor de antología)

hadacen@gmail.com

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Lic. Blázquez:
De las contadas defensas de los maestros, la de la columnista del Vigía, Hadassa Ceniceros, enfoca una de las verdades
que no cumplen con los postulados del Art. 3° Constitucional, “La educación que imparta el Estado…….” ¿Qué le brinda el Estado
a los maestros cada sexenio?  Modernización Educativa, Acuerdo nacional para la modernización de la educación básica, Acuerdo
para la calidad de la educación. ¿Por qué culpar a los maestros del atraso educativo, si nunca se les ha consultado? ¿Sabía Ud. que
los Planes y Programas educativos se los imponen a los maestros desde la SEP, sin consultarlos?
¡felicito a Hadassa y a Ud. si lo comenta en su prestigioado programa!
Gracias.            Profr. Juan Ríos Pérez   (saludos de Ensenada)

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2 comentarios a “Diario de una maestra…¿Quién hablará de mí?”

  1. Bonito, y, tristemente real.
    A pesar de todo, ¡ánimo!

    • Desafortunadamente estas historias las hemos vivido muy cerca, tal parece que los maestrosn hemos perdido credibilidad ante los padres de familia, porque en el discurso se hablan sobre los valores y en la cotidianeidad algunos hacen los contrario. Que no se desanimen hay que seguir adelante y dar todo lo que se pueda para satisfacción personal y de tu familia. Al final del día, la vida te lo premia.

      Que Dios los bendiga Adiós.

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