El primer grado, un año crucial en la escuela

ARGENTINA EDUCACION El comienzo de la primaria impacta en toda la trayectoria educativa de los chicos, aseguran los especialistas. Por eso, proponen designar a los mejores docentes en ese año.

Bienvenida a la escuela. El primer día de primer grado, en la escuela Bernardo de Irigoyen de Capital. / J.  M. TRAVERSO

Bienvenida a la escuela. El primer día de primer grado, en la escuela Bernardo de Irigoyen de Capital. / J. M. TRAVERSO

Difícil olvidar el nombre de la primera maestra, el primer cuaderno, las primeras hileras en el patio, junto a los chicos más grandes. Primer grado es la puerta de entrada la escuela, la “ gran bienvenida ”. Pero además, los expertos destacan que en esta etapa se define buena parte de la trayectoria futura de los alumnos, a partir de un aprendizaje clave: el de la lectoescritura.

“Hay dos razones por las que el primer grado es el más importante de toda la escolarización ”, explica Axel Rivas, director del área de Educación de CIPPEC. La primera es que allí se genera “ la relación de bienvenida de los alumnos a la educación formal. Si bien la mayoría ya pasó por el jardín, el primer grado es el momento de formalización de la estructura escolar ”.

La otra razón es que “allí se desarrolla la lectoescritura, la secuencia didáctica más larga de la escuela, donde se necesita la continuidad de un mismo maestro con un mismo grupo de alumnos para lograr la meta conjunta de la alfabetización”, sostiene Rivas. Para garantizar esto, cada vez más escuelas deciden que una misma maestra acompañe a los alumnos en primer y segundo grado, en línea con la decisión reciente de considerar ambos como una “unidad pedagógica” (ver “El único curso…”).

Para fortalecer esta etapa, que funciona como el c orazón del sistema educativo, desde CIPPEC proponen que los mejores docentes enseñen en primer grado. “Designar allí a los mejores maestros es la política educativa más importante que puede implementarse sin costo alguno en términos de equidad y calidad”, afirma Rivas.

Marta Zamero, especialista en alfabetización y formadora de docentes en la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER), matiza: “No comparto la postura de pensar en los ‘mejores’ maestros. ¿Cómo se evalúa eso, quién lo evalúa? Lo mejor que nos puede pasar es que todos los chicos tengan un buen maestro ”. Zamero resalta que no alcanza con apostar fuerte al primer año de la escolaridad. “Nuestra escuela tiene grados, pero los chicos no aprenden de modo ‘graduado’. El diseño curricular de primaria prevé un primer ciclo de tres años (de 1° a 3° grado): lo importante es que haya un trabajo articulado en esos tres años. El proceso de alfabetización no se completa en primer grado”.

Zamero propone pensar una alfabetización “en tres años”, que se desarrolle de modo articulado y sostenido hasta tercer grado. Así se podrían salvar “las enormes desigualdades que aparecen en 1° grado entre los chicos que vienen de familias lectoras y los que nacieron sin biblioteca ”. Para que la propuesta funcione, una de las claves que menciona es que haya “ coherencia metodológica ” en cuanto a cómo cada maestra enseña la lectoescritura en una misma escuela.

Los especialistas coinciden en que es necesario fortalecer la formación de los docentes en el terreno de la alfabetización. La última reforma del plan de estudios de los profesorados, impulsada por el Instituto Nacional de Formación Docente (INFD) en 2009, incorporó la materia Alfabetización Inicial para todos los futuros maestros. Pero muchos de los que se recibieron antes no tuvieron una capacitación específica para enseñar a leer y escribir.

Primer grado también es el año crucial de la escuela porque allí los chicos deben aprender los hábitos escolares (desde usar el guardapolvo blanco hasta hacer la tarea), y adaptarse a una organización muy diferente de la que conocieron en preescolar. “Existe una brecha entre el jardín y primer grado ”, reconoce Mercedes Mayol Lassalle, vicepresidenta regional de la Organización Mundial para la Educación Preescolar (OMEP). Para que esta transición no sea tan traumática, Mayol sugiere: “Sería deseable que en los primeros grados se manejen criterios más flexibles, apegados al juego, al descubrimiento y al trabajo placentero alrededor de contenidos verdaderamente interesantes y desafiantes para los chicos”.

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