Gobierno y SNTE… ¿corruptos?
Por Esteban Martínez Díaz / Dossier Politico

Dia de publicación: 2009-11-09
Es fama pública que el sindicato magisterial, propiedad de Elba Esther Gordillo, lideresa de dicha organización y presidenta eterna de este gremio, es el más rico de los que existen en México y el más poderoso, sin duda, en el campo político, a tal grado que se dice, cuando menos así lo presumen sus militantes, que fue el factor principal para que Felipe Calderón ganara las elecciones de julio del 2006.
Es visto, por muchos de los expertos, especialistas y personas de gran preparación en el terreno académico y de talentosos cronistas políticos, como el principal motivo de que la educación se mantenga en un íntimo nivel en comparación con la que se imparte en los países de Latinoamérica y en los países más avanzados de Europa, EEUU y Canadá.
Es tal el dominio de Elba que se da el lujo de imponer a los suyos en puestos del gobierno, aprobados y designados por el presidente Calderón. Muchos de ellos parientes y familiares, amigos e incondicionales, neófitos en el conocimiento de la enseñanza.
Toda esta improvisación en la administración educativa, no ha podido ser frenada por el gobierno y sigue la lideresa sindical y política haciendo de las suyas con un completo dominio sobre muchos de los funcionarios públicos, incluyendo gobernadores y presidentes municipales, además de legisladores, que han tenido su apoyo en la consecución de sus objetivos.
Es claro que el fracaso en la preparación de las presentes y futuras generaciones, no tan sólo es atribuible a la mentora chiapaneca, sino que también el gobierno tiene una seria responsabilidad, por la impunidad que ha permitido en la intervención manifiesta del manejo de los maestros en el ámbito de sus responsabilidades.
Además, este fuerte grupo que cuenta con más de un millón 600 miembros, calificado como el más grande en América Latina, goza de prerrogativas y condescendencias de la SEP, jamás otorgadas a otros trabajadores.
Tiene el SNTE la gracia de asignar plazas a los maestros y de heredar los puestos a los familiares de quienes se jubilan, otorgar becas y mantener a su servicio a un ejército de 14 mil 800 profesores en “comisión sindical”, pagados por la SEP, quienes manifiestan “tenemos derecho a que nos paguen sueldo íntegro, porque realizamos un trabajo sindical y somos, al final, como empleados de la SEP”, según afirma el secretario técnico de la sección 10 del SNTE.
El año pasado se informó que había 8 mil 110 maestros en 19 estados en comisión sindical, número que se ha duplicado en el 2009.
Para pagar el sueldo de los profesores actualmente en encomienda sindical, se requieren, al menos, dos mil 72 millones de pesos, cantidad inferior al presupuesto del programa de rehabilitación de escuelas, que es de mil 372 millones de pesos, para el 2010.
Todo este ejército de zánganos, supuesto que reciben salarios sin trabajar de la Secretaría de Educación Pública, constituyen un serio déficit en la tarea de reacondicionar los planteles y construcción de nuevos. En el sureste se dan clases debajo de los árboles y en ramadas, los alumnos sentados en la tierra y sus mesabancos son cartones y tablas que colocan en sus propias piernas.
Las universidades públicas están sufriendo un recorte presupuestal de más de 800 millones de pesos en el presupuesto del 2009, y la amenaza de otro recorte se presenta para el 2010, mostrando un serio peligro para la investigación científica, desarrollo tecnológico, ciencias sociales, arte y humanidades.
Para el 2010, la Cámara de Diputados se comprometió a sostener un presupuesto de 203 mil millones de pesos para educación, con una repartición justa y equitativa para los estados, según lo prometieron hace días, empeñando su palabra de que no habrá recortes en este renglón en el año próximo, como sucedió en el 2009.
Es claro que hay déficit de escuelas primarias, secundarias, preparatorias, y de universidades públicas, debido, según declaraciones del propio gobierno, a la falta de dinero, sin darse cuenta que existen otras salidas oscuras superiores a los gastos obligados y prioritarios del país, como es la educación.
Siete millones de aspirantes aguardan un posible lugar en las aulas universitarias. La realidad es que tres de cada diez jóvenes podrán ingresar y hacer sus carreras profesionales, contando también que falta educación privada, desde luego negada a la mayoría de los aspirantes, por lo caro de las colegiaturas.
Es por esta razón que los comisionados sindicales, instrumentos de poder y de servicio absoluto a la camarilla de Elba Esther, deben desaparecer de la nómina oficial y si subsisten que lo hagan con cargo al sindicato, por lo que se refiere al pago de sus salarios.
No es ajeno para todos que su misión principal es la actividad política y que estos comisionados forman los batallones que la dirección sindical manda a la guerra a buscar el voto de los electores a favor del PRI, del PAN, del PRD o de cualquier otro partido, según la velocidad y el rumbo del viento, cuidando de mantener su hegemonía en el presidente Calderón y su invencibilidad en las luchas sindicales.
Fue Carlos Salinas de Gortari quien impuso cierto orden, al principio de su administración, terminando con los cacicazgos de de Jongitud Barrios en el SNTE y de Joaquín Hernández Galicia en el sindicato petrolero.
Sin embargo, no eliminó de raíz el problema, dejando intacta la maquinaria de dominio en ambas organizaciones, además que se les dieron concesiones que las fortalecieron en el terreno político, entrando como relevos Elba Esther y Romero Deschamps, que se han convertido en líderes vitalicios.
La solución no es quitarlos del poder, sino sujetar sus funciones a las de todo dirigente obrero: que se concreten a la representación y defensa del interés profesional de sus agremiados, dejando la política y la intervención en los asuntos gubernamentales a los que tienen obligación de dedicarse a estos deberes, dependiendo sus gastos, únicamente, de las cuotas sindicales.
Y nada más…
Correo electrónico: esteban.emartinez@gmail.com
México, D.F., Martes 10 de Noviembre del 2009.
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